La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ejecutó una profunda reestructuración del gabinete y del alto mando militar, en lo que analistas interpretan como una estrategia para consolidar su poder y marcar distancia del legado político de Nicolás Maduro.
En menos de tres meses de gestión, Rodríguez ha realizado al menos 13 cambios ministeriales que abarcan áreas clave como Defensa, Energía, Transporte y Educación, sustituyendo figuras históricas del chavismo por funcionarios de su entorno cercano y perfiles técnicos.
Uno de los movimientos más relevantes fue la destitución del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, reemplazado por Gustavo González López, así como la renovación del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada, lo que implica una reconfiguración integral del aparato militar.
De forma paralela, la reorganización incluye cambios en todas las ramas militares, con la incorporación de mandos alineados ideológicamente con el proyecto oficialista, lo que refuerza el control político sobre la institución castrense.
Especialistas coinciden en que estas decisiones no solo responden a una renovación administrativa, sino a una estrategia de consolidación interna del poder, en un contexto marcado por tensiones políticas y reacomodos tras la salida de Maduro del escenario.


