Científicos de la Universidad de Heidelberg han identificado un “interruptor de muerte” oculto en el cerebro que estaría impulsando la enfermedad de Alzheimer y, en experimentos con ratones, lograron desactivarlo y frenar el avance del daño neuronal.
Ciencia
El estudio, publicado en la revista Molecular Psychiatry, describe cómo una interacción tóxica entre el receptor NMDA y el canal iónico TRPM4 convierte una señal química normal en una cascada de eventos que termina matando a las neuronas y deteriorando la memoria. Al bloquear específicamente ese acoplamiento con un compuesto experimental denominado FP802, los investigadores redujeron la pérdida de células nerviosas, ralentizaron la progresión de la enfermedad y disminuyeron la acumulación de placas amiloides en modelos animales de Alzheimer.
Los autores subrayan que el hallazgo no supone todavía una cura, pero abre una nueva vía terapéutica más precisa que los tratamientos actuales, centrados sobre todo en bajar el nivel de beta amiloide. Ahora trabajan, junto con la biotecnológica FundaMental Pharma, en optimizar FP802 y avanzar hacia ensayos clínicos en humanos, con la esperanza de desarrollar fármacos capaces de proteger el cerebro antes de que el daño sea irreversible.

