La NASA avanza en la construcción de una base lunar para garantizar una presencia humana sostenida en la superficie de la Luna y utilizarla como plataforma de salto hacia futuras misiones tripuladas a Marte, según anunció su administrador, Jared Isaacman.
Isaacman detalló que el programa se reorganizará en torno a tres fases para pasar de misiones aisladas a una infraestructura permanente: primero, una etapa de “construir, probar y aprender”, con aterrizajes más frecuentes y hardware reutilizable; luego, el despliegue de una infraestructura inicial semihabitable para operaciones recurrentes de astronautas; y, finalmente, la instalación de módulos y sistemas capaces de sostener una presencia de larga duración en la Luna. Como parte de este giro estratégico, la NASA prevé pausar el proyecto Gateway en su configuración actual y redirigir recursos hacia sistemas que respalden directamente las operaciones en la superficie lunar.
La agencia subrayó que el programa incorporará tecnología comercial e importantes aportes internacionales —como vehículos presurizados de exploración y hábitats multipropósito—, con la meta de realizar al menos un alunizaje tripulado cada seis meses en la próxima década. Estos pasos, precisó Isaacman, buscan “cimentar las bases de una presencia lunar duradera y dar el siguiente paso hacia Marte”, donde se aplicarían las lecciones aprendidas en logística, soporte vital y operaciones en entornos extremos.

