La moneda venezolana registró una depreciación del 36% frente al dólar estadounidense durante el primer trimestre de 2026, en un contexto marcado por alta inflación y persistente inestabilidad económica.
De acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Venezuela, el país acumuló una inflación de 51,9% en los dos primeros meses del año, con incrementos mensuales de 32,6% en enero y 14,6% en febrero, consolidando once meses consecutivos con tasas de dos dígitos.
Este comportamiento ha impactado directamente en el poder adquisitivo de la población, generando un aumento sostenido en los precios de bienes y servicios, así como una mayor dependencia del dólar en las transacciones cotidianas.
Especialistas advierten que la depreciación del bolívar responde a múltiples factores, entre ellos la expansión de la liquidez monetaria, la limitada confianza en la moneda local y la presión sobre el mercado cambiario.
Asimismo, la volatilidad económica continúa afectando tanto a consumidores como a empresas, que enfrentan dificultades para planificar costos, fijar precios y mantener la estabilidad operativa.
En este escenario, analistas coinciden en que la estabilización económica dependerá de medidas estructurales que permitan controlar la inflación y recuperar la confianza en el sistema financiero nacional.

