A una semana de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, la emergencia humanitaria continúa agravándose. Ante el colapso de hospitales y centros de salud, un restaurante de la cadena McDonald’s fue acondicionado como hospital de campaña para atender a decenas de heridos en una de las zonas más afectadas por el desastre.
El establecimiento fue adaptado de manera provisional por personal médico, voluntarios y organismos de socorro, quienes instalaron camillas, equipos de primeros auxilios y áreas de atención para responder al elevado número de pacientes que seguían llegando tras el sismo.
Mientras tanto, miles de familias permanecen en refugios temporales o a la intemperie, enfrentando la escasez de agua potable, alimentos, medicamentos y servicios básicos. Las dificultades para acceder a varias comunidades han complicado la distribución de la ayuda humanitaria.
Las labores de búsqueda y rescate continúan con el apoyo de equipos nacionales e internacionales, que trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes entre los escombros y asistir a las personas afectadas.
Organismos de ayuda han advertido que la situación sigue siendo crítica y que las necesidades aumentan con el paso de los días, especialmente en materia de atención médica, alojamiento y abastecimiento de insumos esenciales.
La imagen de un restaurante de comida rápida convertido en centro de atención sanitaria refleja la magnitud de la tragedia y la capacidad de improvisación de los equipos de emergencia frente a una de las peores catástrofes naturales registradas en el país en los últimos años.

