Un estudio reciente ha puesto en duda dos recomendaciones alimentarias ampliamente difundidas: evitar beber agua durante las comidas y reducir el consumo de alimentos picantes. Según los investigadores, la evidencia científica disponible no respalda de forma concluyente que beber agua mientras se come perjudique la digestión. Por el contrario, mantener una adecuada hidratación puede favorecer el proceso digestivo y facilitar el tránsito de los alimentos.
En cuanto al picante, los especialistas señalan que, consumido con moderación y siempre que no existan enfermedades gastrointestinales que lo contraindiquen, puede aportar beneficios para la salud. La capsaicina, compuesto presente en los ajíes y chiles, ha sido asociada con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y con efectos positivos sobre el metabolismo. No obstante, las personas con gastritis, úlceras o trastornos digestivos deben seguir las recomendaciones de su médico, ya que la tolerancia a estos alimentos varía según cada organismo.
Los expertos concluyen que las recomendaciones dietéticas deben basarse en evidencia científica actualizada y adaptarse a las características y necesidades individuales de cada persona.

