Dos nuevas investigaciones científicas aumentan el interés sobre Encélado, una de las lunas de Saturno, al demostrar que ciertos microorganismos terrestres pueden sobrevivir en condiciones similares a las de su océano subterráneo y que posibles señales biológicas podrían concentrarse en partículas de hielo expulsadas al espacio.
Encélado vuelve a situarse entre los principales objetivos científicos en la búsqueda de vida extraterrestre después de que dos estudios independientes aportaran nuevas evidencias sobre las condiciones existentes en el océano oculto bajo su superficie helada.
Esta pequeña luna de Saturno, de unos 500 kilómetros de diámetro, posee un océano global de agua líquida bajo una gruesa corteza de hielo. En su polo sur existen fracturas desde las que son expulsados enormes chorros de vapor de agua y pequeñas partículas heladas que alcanzan cientos de kilómetros sobre la superficie.
Precisamente estos géiseres naturales convierten a Encélado en un objeto especialmente atractivo para la exploración espacial: una nave puede estudiar material procedente directamente del océano sin necesidad de perforar kilómetros de hielo.
Los nuevos trabajos, publicados en la revista científica Science Advances, profundizan en dos interrogantes fundamentales: si organismos vivos podrían soportar las condiciones extremas del océano de Encélado y si una futura misión espacial tendría posibilidades reales de detectar sus rastros.
MICROORGANISMOS RESISTEN CONDICIONES EXTREMAS
Uno de los estudios, desarrollado bajo la dirección de investigadores de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, recreó en laboratorio condiciones químicas similares a las que se considera que existen en el fondo marino de Encélado.
Los científicos utilizaron microorganismos productores de metano pertenecientes al grupo de las arqueas, similares a los que habitan cerca de fuentes hidrotermales en los océanos terrestres.
El ambiente reproducido presentaba características especialmente difíciles para la vida: elevada alcalinidad, muy poco dióxido de carbono y ausencia prácticamente total de oxígeno.
A pesar de estas condiciones, los microorganismos consiguieron adaptarse y continuar produciendo metano utilizando hidrógeno y dióxido de carbono.
El resultado no demuestra que exista vida en Encélado, pero sí indica que determinadas formas de vida conocidas en la Tierra podrían sobrevivir bajo condiciones comparables a las estimadas para su océano.
EL HIELO PODRÍA CONCENTRAR LAS SEÑALES
La segunda investigación analizó datos recopilados por la misión Cassini, que estudió Saturno y sus lunas durante más de una década antes de finalizar sus operaciones en 2017.
Los investigadores descubrieron que las partículas de hielo expulsadas desde Encélado presentan una diversidad química mayor de la que se había considerado anteriormente.
Cuando el agua procedente del océano asciende y comienza a congelarse, algunos componentes pueden separarse y concentrarse dentro de partículas individuales.
Este proceso natural podría resultar especialmente beneficioso para futuras misiones, porque determinadas sustancias relacionadas con procesos biológicos podrían encontrarse en concentraciones mayores dentro de algunos granos de hielo.
En consecuencia, una nave equipada con instrumentos suficientemente sensibles podría analizar estas partículas e identificar posibles biomarcadores sin necesidad de aterrizar inicialmente en la superficie.
Cassini ya había detectado anteriormente sales, compuestos orgánicos y evidencias de interacciones químicas entre el agua y las rocas del fondo marino de Encélado.
OBJETIVO DE UNA FUTURA MISIÓN EUROPEA
Los resultados adquieren especial importancia ante los planes de la Agencia Espacial Europea para convertir a Encélado en el principal objetivo de su futura misión científica de gran escala L4, dentro del programa Voyage 2050.
La propuesta contempla estudiar el sistema de Saturno, analizar directamente las columnas de material expulsadas por la luna, entrar posteriormente en órbita alrededor de Encélado y, en una fase más ambiciosa, realizar un aterrizaje cerca de su polo sur.
La ESA desarrolla actualmente estudios tecnológicos y científicos previos. El calendario provisional contempla un lanzamiento alrededor de 2042 y la llegada al sistema de Saturno aproximadamente en 2051, aunque esas fechas podrían experimentar modificaciones durante el desarrollo del proyecto.
Encélado reúne varias de las condiciones consideradas esenciales para la habitabilidad: agua líquida, compuestos orgánicos y fuentes de energía química.
Sin embargo, los investigadores mantienen una distinción fundamental: demostrar que un ambiente puede albergar vida no significa demostrar que la vida esté realmente presente.
Las nuevas investigaciones reducen algunas de las incógnitas sobre su habitabilidad y, especialmente, sugieren que encontrar posibles señales biológicas podría resultar técnicamente más accesible de lo que se pensaba.

