Seis conversaciones difundidas por un programa periodístico revelan que varios estudiantes del Liceo Naval Almirante Guise pidieron perdón a un compañero que denunció haber sido víctima de una agresión sexual. Los mensajes, que forman parte de la investigación fiscal, contradicen aspectos de las declaraciones posteriores de los escolares investigados.
Lima, 12 de octubre de 2026. Nuevas evidencias han surgido en la investigación por la presunta agresión sexual cometida contra un adolescente de 16 años del Liceo Naval Almirante Guise, ubicado en el distrito limeño de San Borja.
El programa periodístico Cuarto Poder reveló el domingo 11 de octubre seis conversaciones que habrían sostenido algunos de los escolares investigados con el denunciante, pocas horas después de los hechos ocurridos el pasado 15 de septiembre.
Los mensajes, que se encuentran en poder de la Fiscalía, contienen expresiones de arrepentimiento, solicitudes de disculpas y referencias a la participación de algunos adolescentes en el incidente.
La información adquiere relevancia porque los escolares ofrecieron posteriormente declaraciones ante la Policía en las que describieron lo ocurrido como una situación de bromas y juegos entre compañeros.
MENSAJES CONTRADICEN DECLARACIONES
De acuerdo con la investigación periodística, las comunicaciones comenzaron alrededor de las 5:09 de la tarde, después de que los estudiantes descendieran del autobús escolar donde habría ocurrido la agresión.
Uno de los implicados preguntó al denunciante cómo se encontraba, mientras otro compañero solicitó que no lo involucrara en los acontecimientos.
A las 5:22 de la tarde se produjo una de las comunicaciones más relevantes. Un estudiante pidió disculpas y reconoció haber participado en determinados actos físicos contra su compañero.
En otra conversación, uno de los escolares escribió: «Te pido perdón por agarrarte», expresión que los investigadores deberán evaluar dentro del conjunto de evidencias.
Los mensajes fueron enviados mientras varios de los adolescentes permanecían en un restaurante de comida china al que acudieron después de abandonar el transporte escolar.
Según lo difundido, algunos estudiantes también recomendaron al denunciante buscar asistencia médica y preguntaron por su estado físico y emocional.
Sin embargo, durante las declaraciones policiales realizadas al día siguiente, varios investigados afirmaron que los acontecimientos se desarrollaron en un ambiente de bromas y consentimiento.
La contradicción entre ambas versiones constituye uno de los elementos que deberán ser examinados por las autoridades judiciales.
Los mensajes, por sí solos, no representan una sentencia ni permiten establecer definitivamente la responsabilidad individual de los investigados.
SEIS ADOLESCENTES BAJO INTERNAMIENTO PREVENTIVO
El caso comenzó el 15 de septiembre, cuando un estudiante denunció haber sufrido una agresión sexual durante el trayecto de regreso de una competencia deportiva.
En el autobús viajaban otros alumnos y adultos encargados de acompañar a la delegación escolar.
Tras conocerse la denuncia, las autoridades intervinieron a diez adolescentes presuntamente relacionados con los acontecimientos.
Posteriormente, seis estudiantes quedaron sometidos a un proceso judicial y el Tercer Juzgado de Familia de Lima dispuso cuatro meses de internamiento preventivo.
Los menores fueron trasladados al Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como Maranguita, mientras continúan las diligencias destinadas a establecer las responsabilidades correspondientes.
La investigación también contempla determinar la actuación de los adultos responsables del traslado escolar y esclarecer si existieron omisiones en los deberes de protección y vigilancia.
OTRA DENUNCIA EN MARANGUITA
La situación adquirió mayor gravedad después de que, durante la primera semana de octubre, se denunciara un presunto intento de agresión sexual contra otro adolescente internado en el mismo centro juvenil.
La nueva denuncia involucra a uno de los menores investigados por el caso del Liceo Naval.
Ante estos acontecimientos, el Ministerio Público inició diligencias adicionales y las autoridades del centro dispusieron medidas de protección para el adolescente denunciante.
Ambos procedimientos deberán esclarecerse de manera independiente, respetando los derechos de las personas involucradas y la reserva correspondiente a los menores de edad.
MINEDU ASUME CONTROL DEL COLEGIO
La repercusión nacional de la denuncia llevó al Gobierno peruano a disponer la reorganización extraordinaria del Liceo Naval Almirante Guise.
Mediante el Decreto Supremo N.º 016-2026-MINEDU, publicado el 18 de septiembre, se estableció que el Ministerio de Educación asumirá temporalmente la conducción de la gestión educativa y administrativa del colegio hasta el 31 de diciembre de 2027.
La medida busca fortalecer los mecanismos de prevención de la violencia escolar, mejorar los protocolos de atención a las víctimas y garantizar condiciones de seguridad para los estudiantes.
El pasado 3 de octubre se aprobaron nuevos lineamientos para implementar este proceso de reorganización.
Por su parte, el comandante general de la Marina de Guerra del Perú, almirante Javier Bravo de Rueda Delgado, ofreció disculpas públicas por los acontecimientos vinculados con la institución educativa.
CONTINÚAN LAS INVESTIGACIONES
La Fiscalía deberá determinar el valor probatorio de las conversaciones difundidas, contrastarlas con las declaraciones de los escolares y examinar los demás elementos recopilados durante el proceso.
También corresponderá establecer las circunstancias en las que ocurrió la presunta agresión y la eventual responsabilidad de quienes tenían a su cargo la seguridad de los estudiantes.
El caso ha puesto nuevamente en discusión la necesidad de contar con protocolos eficaces para prevenir la violencia sexual en los centros educativos y garantizar una respuesta inmediata ante cualquier denuncia.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades deberán proteger la identidad de los adolescentes involucrados y evitar situaciones que puedan afectar nuevamente al denunciante.

