El sol peruano registró una nueva depreciación frente al dólar estadounidense al cotizarse este 8 de enero en torno a 3,36 unidades por billete verde, en un contexto de mayor aversión global al riesgo y de expectativas moderadas de crecimiento para la economía local. Pese a que la inflación en Lima se mantiene dentro del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), el encarecimiento del tipo de cambio añade presión sobre los costos de productos importados y de sectores sensibles al valor de la divisa estadounidense.
De acuerdo con datos de portales especializados en mercados financieros, el tipo de cambio USD/PEN llegó este jueves a aproximadamente 3,3662, lo que supone un avance cercano al 0,08% respecto de la sesión anterior y confirma una tendencia de ligera depreciación del sol en las últimas semanas. En el balance del último mes, la moneda local muestra un debilitamiento frente al dólar, asociado tanto a factores externos —como la expectativa sobre las tasas de interés en Estados Unidos— como a la percepción de riesgo político y social interno.
El movimiento se produce luego de que la inflación anual en Lima cerrara diciembre de 2025 en 1,51%, aún dentro del rango objetivo de entre 1% y 3% fijado por el BCR, pero con una aceleración respecto a noviembre. El alza de precios estuvo impulsada principalmente por mayores variaciones en alimentos, bebidas no alcohólicas y transporte, rubros que suelen ser sensibles a los cambios en el tipo de cambio y en los costos logísticos.
Analistas citados por servicios de información económica señalan que, si bien el nivel actual del dólar no representa todavía una presión desbordada sobre los precios, sí obliga a vigilar de cerca los costos de bienes importados, insumos industriales y combustibles. Un sol más débil encarece las compras externas de empresas y puede trasladarse gradualmente al consumidor final, sobre todo en un escenario de mayor volatilidad regional y global.
No obstante, las proyecciones de mediano plazo apuntan a que la inflación peruana se mantendría controlada, con un ritmo cercano al 2,7% hacia 2027, siempre que no se produzcan nuevos shocks políticos internos o externos que alteren significativamente el flujo de capitales hacia economías emergentes. En este contexto, el desempeño del sol seguirá siendo un indicador clave para sectores como comercio, construcción y manufactura, altamente expuestos a la evolución del dólar.
