El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, acordaron celebrar un encuentro en la Casa Blanca tras mantener su primera conversación telefónica desde el regreso del mandatario republicano al poder, centrada en el narcotráfico y en las recientes tensiones bilaterales. El anuncio supone un giro en el tono de la relación, después de semanas de fuertes declaraciones cruzadas por la política antidrogas y la intervención militar estadounidense en Venezuela.
Trump informó en su plataforma Truth Social que fue “un gran honor” hablar con Petro, quien —según dijo— lo llamó para “explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos” entre ambos gobiernos. El presidente estadounidense afirmó que aprecia el “tono” de la conversación y dijo esperar reunirse “próximamente” con el mandatario colombiano en Washington, encuentro para el que ya trabajan el secretario de Estado, Marco Rubio, y la canciller de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio.
Desde Colombia, Petro confirmó que la llamada se produjo poco antes de su participación en una manifestación pública, y subrayó que fue la primera conversación directa desde que Trump volvió a la Casa Blanca. El líder colombiano explicó que habló con su par estadounidense sobre Venezuela y sobre la lucha contra el narcotráfico, y pidió que se “restablezcan las comunicaciones entre cancillerías y presidentes”, advirtiendo que “si no se dialoga, hay guerra”.
La conversación llega tras varios días de fuerte escalada retórica. Trump había acusado a Petro de “disfrutar producir cocaína y venderla a Estados Unidos” y llegó a sugerir que una operación militar contra el Gobierno colombiano “sonaba bien”, declaraciones que Bogotá rechazó con firmeza. Washington también impuso sanciones personales al mandatario colombiano en octubre, alegando que ha permitido la expansión del narcotráfico.
Petro respondió entonces advirtiendo del riesgo de un conflicto si se detenía a un presidente respaldado por parte de la población, y denunció la intervención estadounidense en Venezuela, donde Trump ordenó una operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Pese a ese clima, fuentes de la Presidencia colombiana describieron la llamada más reciente como “cordial” y “respetuosa”.
De acuerdo con las versiones de ambos lados, la futura reunión en Washington tendrá como ejes la política antidrogas, la situación de Venezuela y la cooperación en materia de seguridad regional. Petro asegura haber trasladado a Trump cifras y argumentos sobre los esfuerzos de su gobierno contra el narcotráfico, mientras insiste en una estrategia menos militarizada y con mayor énfasis en la sustitución de cultivos y el enfoque social.
Para Estados Unidos, Colombia sigue siendo un actor clave en la cadena del comercio de cocaína hacia el mercado norteamericano y un país estratégico en la gestión de la crisis venezolana. El eventual encuentro en la Casa Blanca buscaría, según ambas partes, evitar una ruptura abierta y redefinir los términos de la cooperación en un contexto de alta tensión geopolítica en la región.
