La Policía de Ecuador investiga el hallazgo de cinco cabezas humanas cortadas y expuestas en una playa del cantón Puerto López, en la provincia costera de Manabí, en un hecho vinculado presuntamente a disputas entre bandas criminales dedicadas a la extorsión. El macabro descubrimiento ha generado conmoción entre vecinos y turistas y ha encendido nuevas alertas sobre la escalada de violencia ligada al crimen organizado en la costa ecuatoriana.
Las autoridades informaron que las cinco cabezas fueron encontradas colgadas de una cuerda sujeta a dos estacas clavadas en la arena de una playa de Puerto López, junto a un cartel con un mensaje de advertencia contra la extorsión a pescadores. El hallazgo fue reportado la mañana del 11 de enero al sistema de emergencias ECU 911, lo que activó un operativo policial y el desplazamiento de unidades de Criminalística y de la Dirección de Delitos contra la Vida (Dinased).
La zona fue acordonada para evitar el paso de curiosos mientras peritos recogían indicios y realizaban el levantamiento de los restos. Hasta el momento no se han localizado los cuerpos correspondientes a las cabezas, por lo que continúan las búsquedas en áreas cercanas.
Familiares acudieron al lugar y reconocieron a las víctimas como cinco hombres que habían sido reportados como desaparecidos en los primeros días de enero. Se trata de Pedro Ángel Mero Muñoz, de 34 años; Jorge Luis Quijije Quijije, de 22; Anthony Bartolo Anchundia Figueroa, de 20; Bernardo Ramón Medranda Mendoza, de 24; y Daniel Xavier Reyes Zambrano.
Medranda registraba antecedentes penales por tenencia y porte de arma, según medios locales que citan informes policiales. Las circunstancias exactas de su desaparición y las actividades a las que se dedicaban están bajo investigación, incluyendo un posible vínculo con actividades pesqueras y con redes criminales que operan en la zona.
De acuerdo con reportes de prensa, en Puerto López se enfrentarían facciones del grupo delictivo Los Choneros, lo que habría convertido la localidad en escenario de una escalada de violencia. La forma en que fueron exhibidas las cabezas y el mensaje contra la extorsión a pescadores refuerzan la hipótesis de que se trata de un acto de terror destinado a enviar un mensaje a grupos rivales o a comunidades que se niegan a pagar extorsiones.
La Policía ha desplegado unidades especializadas para recabar más información, revisar cámaras de seguridad, tomar testimonios y determinar el contexto exacto del crimen. Las autoridades no han ofrecido todavía detalles sobre posibles sospechosos ni detenciones vinculadas a este caso.
El hallazgo ha provocado miedo y rechazo entre los habitantes de Puerto López y los turistas que frecuentan sus playas, un destino conocido por su actividad turística y pesquera. Autoridades locales han coordinado con la fuerza pública el refuerzo del patrullaje y de los controles en la zona, en un intento de contener el impacto y evitar nuevos hechos de violencia.
Organizaciones civiles y analistas señalan que este caso se suma a una serie de hechos violentos registrados en Manabí y otras provincias costeras, donde el avance del crimen organizado ha generado un deterioro acelerado de la seguridad. Piden al Gobierno central una respuesta integral que combine control territorial, investigación criminal, lucha contra la extorsión y programas de protección para comunidades vulnerables, como los pescadores.
