La 56ª edición del Foro Económico Mundial (WEF 2026) llegó a su clausura con un enfoque centrado en la estabilidad económica global y los desafíos geopolíticos emergentes, en un contexto marcado por avances tecnológicos, incertidumbres comerciales y debates sobre cooperación internacional.
Durante la sesión final en Davos, altos representantes de instituciones económicas internacionales subrayaron la necesidad de cooperación multilateral para enfrentar los efectos disruptivos de la inteligencia artificial, las tensiones comerciales y las desigualdades económicas. La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre un posible “tsunami tecnológico” que podría impactar a cerca del 60 % de los empleos en economías avanzadas si no se adoptan medidas de adaptación y capacitación laboral.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE) destacó que, aunque el orden económico mundial no está fracturado, existen riesgos significativos para la cohesión económica global, especialmente frente a crecientes demandas de políticas laborales y energéticas que acompañan la transformación digital.
En paralelo, líderes políticos y empresariales presentes en el foro discutieron la incorporación del recién creado “Board of Peace”, una iniciativa estadounidense para la resolución de conflictos internacionales con un presupuesto de mil millones de dólares y alcance multilateral, generando debate sobre su relación con las funciones tradicionales de la Organización de las Naciones Unidas.
El cierre de la reunión anual de Davos 2026 reflejó un consenso en torno a la necesidad de fortalecer mecanismos de cooperación económica y social, aumentar la resiliencia frente a choques externos y asegurar una globalización más inclusiva, aunque con un reconocimiento explícito de las tensiones políticas que persisten entre potencias económicas.
