El activista venezolano y defensor de derechos humanos Javier Tarazona fue excarcelado en Caracas luego de permanecer más de cuatro años detenido en la sede del Sebin en El Helicoide, en un caso emblemático que generó amplias condenas internacionales. Tarazona, director de la ONG Fundaredes, había sido arrestado en julio de 2021 cuando denunciaba presuntos vínculos entre funcionarios del Estado venezolano y grupos armados irregulares en la frontera con Colombia.
El defensor de derechos humanos fue acusado de terrorismo, traición a la patria e incitación al odio, cargos que organizaciones nacionales e internacionales calificaron como fabricados para silenciar su labor de documentación de abusos y presencia de grupos irregulares en los estados fronterizos. Durante su encarcelamiento, diversas ONG y organismos multilaterales exigieron su liberación inmediata y alertaron sobre el deterioro de su salud física y emocional, así como la falta de garantías procesales en su caso.
Tras su liberación, Tarazona declaró que los 1.675 días que pasó en prisión representaron “demasiado dolor para un ser humano” y relató los efectos de la reclusión prolongada, la separación de su familia y las condiciones de encierro en El Helicoide. El activista afirmó que su testimonio busca visibilizar el sufrimiento de otros presos políticos que aún permanecen detenidos y reiteró su compromiso con la defensa de los derechos humanos en Venezuela.
La excarcelación se produjo en el marco de un nuevo paquete de liberaciones de presos políticos impulsado por el gobierno venezolano, en medio de presiones de Estados Unidos y otros actores internacionales que condicionan avances en la relación bilateral a mejoras sustantivas en materia de derechos humanos. Este movimiento ocurre también en el contexto del reacomodo político interno tras la captura de Nicolás Maduro y la toma de control del Ejecutivo por parte de Delcy Rodríguez, lo que ha abierto una etapa de negociación y gestos de distensión hacia la comunidad internacional.
Organizaciones de la sociedad civil celebraron la liberación de Tarazona como una victoria parcial, pero insistieron en que aún quedan decenas de activistas, militares y opositores encarcelados por motivos políticos. En ese sentido, llamaron a mantener la presión diplomática y mediática para lograr la liberación plena de todos los presos de conciencia y garantizar el cese de la criminalización de la defensa de los derechos humanos en el país.
