Un mega operativo realizado en el penal de Lurigancho dejó al descubierto la magnitud de los objetos ilícitos que se escondían en su interior: droga, armas blancas, municiones y otros artículos prohibidos fueron encontrados ocultos en paredes, cavidades y ductos de desagüe de diversos ambientes del establecimiento penitenciario. La intervención se llevó a cabo como parte de la estrategia del Gobierno para reforzar el control en las cárceles y frenar las actividades de bandas criminales que operan desde los penales de Lima.
Según informó el Ministerio de Justicia y el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), el operativo se desarrolló de madrugada y contó con la participación de agentes penitenciarios, efectivos de la Policía Nacional del Perú, personal del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) y representantes del Ministerio Público. Durante la requisa se incautaron armas blancas, paquetes de droga, cigarrillos, municiones de 9 milímetros y otros elementos usados presuntamente para facilitar extorsiones y coordinar delitos desde el interior del penal. Parte del material fue hallado empotrado en estructuras de concreto y dentro de los ductos de desagüe, lo que evidenciaría un sistema de ocultamiento diseñado para evadir los controles de rutina.
Las autoridades detallaron que, tras el hallazgo de municiones y sustancias ilícitas, se dio parte inmediato al Ministerio Público para el inicio de las investigaciones correspondientes y la identificación de los internos responsables del almacenamiento de estos objetos. No se descartó la existencia de complicidades internas, por lo que también se evaluarán eventuales responsabilidades administrativas y penales de personal penitenciario.
El Gobierno destacó que esta intervención forma parte de una serie de acciones orientadas a recuperar el principio de autoridad dentro de los centros penitenciarios y cortar la cadena de mando de organizaciones criminales que dirigen extorsiones, secuestros y otros delitos desde las cárceles. En esa línea, se anunció que continuarán las requisas inopinadas y los megas operativos en penales de Lima y del interior del país, con énfasis en aquellos que han sido identificados como focos de coordinación delictiva.
Especialistas en seguridad consultados por la prensa advirtieron que el decomiso de armas, drogas y municiones en Lurigancho confirma que las prisiones siguen siendo centros neurálgicos del crimen organizado, por lo que recomendaron complementar estos operativos con medidas tecnológicas, control estricto de comunicaciones y rotación de internos de alta peligrosidad. Mientras tanto, el INPE reiteró que reforzará los protocolos de supervisión en pabellones críticos y que los resultados del mega operativo serán utilizados para ajustar la estrategia penitenciaria en los próximos meses.
