El Kremlin anunció que solicitará a Estados Unidos explicaciones formales sobre las recientes restricciones a las operaciones económicas con Venezuela, al considerar que las medidas podrían afectar de forma significativa los intereses de empresas rusas presentes en el sector energético y otros rubros estratégicos del país sudamericano.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, indicó que Moscú “seguirá muy de cerca” cualquier cambio en el marco de sanciones y condiciones comerciales que Washington aplique a Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, y subrayó que el gobierno de Vladímir Putin defenderá a sus compañías ante “acciones unilaterales que vulneren el derecho internacional y la libertad de comercio”. Rusia, uno de los principales aliados políticos y militares del chavismo durante la última década, mantiene inversiones relevantes en hidrocarburos y minería y ha respaldado al nuevo liderazgo venezolano frente a la intervención estadounidense.
Analistas citados por medios internacionales advierten que un endurecimiento de las condiciones impuestas por Washington podría reconfigurar el mapa de alianzas económicas en torno a Venezuela, justo cuando organismos y consultoras proyectan una fuerte recuperación del PIB apoyada en la normalización de las exportaciones petroleras. Al mismo tiempo, recuerdan que la reacción de socios como Rusia e Irán será clave para medir el alcance diplomático y comercial de la operación militar con la que Estados Unidos capturó a Maduro a inicios de enero.
