El pasaje mínimo de S/ 1 en los buses de Lima comenzó a desaparecer en medio de la crisis del gas natural vehicular (GNV) y el encarecimiento de la gasolina y el diésel, lo que ya se traduce en aumentos de hasta S/ 0,50 en diversas rutas de transporte público. La situación golpea directamente el bolsillo de miles de usuarios que dependen del transporte masivo para llegar a sus centros de estudio y trabajo.
Reportes recogidos en distritos como Villa María del Triunfo, San Juan de Lurigancho, San Miguel y Miraflores indican que varias líneas han dejado de cobrar S/ 1 por tramos cortos y han elevado sus tarifas a S/ 1,50 o más, replicando lo que ocurrió en la pandemia cuando desapareció el pasaje de S/ 0,50, conocido como “la china”. Usuarios denuncian que el incremento se aplica sin previo aviso y que, en algunos casos, también se han ajustado los pasajes intermedios y de largo tramo.
La razón inmediata es la dificultad para conseguir GNV por el racionamiento decretado tras la fuga y deflagración en un ducto de Camisea, lo que ha obligado a muchos transportistas a migrar temporalmente a gasolina o diésel, combustibles más caros cuyo mayor costo están trasladando al pasajero.
El ministro de Transportes y Comunicaciones, Aldo Prieto Barrera, explicó que el Gobierno solo puede garantizar, por ahora, el suministro de GNV para unas 6.000 unidades de transporte público, cifra que abarca los buses del Metropolitano, corredores complementarios y el servicio Aerodirecto. Taxis, combis y cústers, pese a usar también GNV, quedaron fuera de esa prioridad por contar con sistemas duales que les permiten operar con otros combustibles.
El Ejecutivo evalúa medidas adicionales para liberar capacidad de gas natural y ampliar progresivamente el número de buses abastecidos, en función del avance de la reparación del ducto, que se prevé culminar hacia el 14 de marzo. Sin embargo, mientras dure la restricción, se espera que la presión sobre la gasolina y el diésel continúe y, con ella, el riesgo de nuevos ajustes en las tarifas del transporte.
Economistas advierten que el aumento del pasaje llega en un contexto ya complicado por la subida de combustibles y el tipo de cambio, lo que puede sumar presión a la inflación de marzo a través del encarecimiento del transporte y, en cadena, de bienes y servicios básicos. En redes sociales, pasajeros expresan su malestar y exigen al Gobierno mecanismos de supervisión y medidas de alivio para que la crisis del GNV no termine pagándose exclusivamente desde el bolsillo ciudadano.

