La operación militar de Estados Unidos que culminó con la captura del depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro dejó como saldo al menos siete militares estadounidenses heridos, según confirmaron fuentes del Pentágono citadas por varios medios. Pese a la envergadura del despliegue, Washington subraya que no hubo muertos en sus filas y que las lesiones sufridas por el personal no ponen en riesgo sus vidas.
De acuerdo con un alto funcionario de Defensa, los siete efectivos resultaron heridos durante enfrentamientos armados en el desarrollo de la operación “Absolute Resolve”, que incluyeron intercambios de disparos en tierra y fuego dirigido contra helicópteros de transporte y de apoyo. Las lesiones se habrían producido por impactos de bala y metralla, en un contexto de combate real contra fuerzas leales a Maduro y elementos de seguridad desplegados en Caracas.
Uno de los militares sufrió múltiples disparos en las piernas y fue catalogado como el caso más grave, aunque permanece estable y en recuperación bajo supervisión médica. Otros presentaron heridas menos severas, principalmente en extremidades, producto de proyectiles, esquirlas y daños asociados a maniobras en terreno hostil.
El Pentágono detalló que cinco de los siete heridos ya han podido reincorporarse a sus funciones tras recibir tratamiento y haber sido evaluados por los equipos médicos. Los otros dos continúan en proceso de recuperación, uno de ellos tras una intervención más compleja debido a la gravedad de las lesiones en las piernas.
Las autoridades estadounidenses han evitado identificar públicamente a los efectivos heridos, alegando razones de seguridad y privacidad. No obstante, se ha confirmado que la mayor parte del contingente implicado pertenecía a unidades de élite de las fuerzas especiales y a tripulaciones de helicópteros de transporte pesado como el CH 47 Chinook.
La incursión en Venezuela, que incluyó ataques a objetivos militares y de seguridad y la extracción de Maduro y su esposa Cilia Flores, ha sido presentada por la administración Trump como una operación de alto riesgo ejecutada con un “costo humano mínimo” para sus tropas. Funcionarios de Defensa citados por la prensa estadounidense sostienen que el número limitado de heridos refleja la planificación detallada y la capacidad operativa de las fuerzas desplegadas.
Sin embargo, la misma incursión ha dejado un balance mucho más elevado de muertos y heridos en territorio venezolano, y ha generado un intenso debate internacional sobre la legalidad y las consecuencias políticas de la operación. En ese contexto, la revelación de las bajas estadounidenses añade una nueva dimensión al análisis de los costos y riesgos asumidos por Washington en su apuesta militar en Venezuela
