Al menos siete presuntos integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) murieron en una ofensiva militar lanzada por el Ejército de Colombia en la madrugada de este miércoles contra posiciones del grupo guerrillero y de las disidencias de las FARC en la región de Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela.
La operación, que se desarrolló en los municipios de El Tarra y Tibú, combinó bombardeos aéreos y maniobras terrestres sobre varios campamentos y rutas de movilización de la guerrilla en una zona históricamente disputada por el ELN y el Frente 33 de las disidencias de las FARC. Según comunicados oficiales, además de los siete abatidos, un integrante del ELN fue capturado y se incautó “abundante material de guerra”, entre armas de gran calibre, proyectiles, drones y diversos explosivos.
Las Fuerzas Armadas de Colombia indicaron que el objetivo de la ofensiva es salvaguardar la vida y el bienestar de la población civil, que durante el último año ha sido golpeada por una grave crisis humanitaria derivada de la disputa territorial entre el ELN y el Frente 33 por el control de rutas de narcotráfico y zonas de cultivo de coca. El comandante general de las Fuerzas Armadas, el general Hugo López Barreto, afirmó que continuarán este tipo de operaciones en Catatumbo, donde ambos grupos armados “amenazan a la población civil” con sus enfrentamientos.
La ofensiva se produce apenas horas después de que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se reunió en Washington con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un encuentro en el que se abordaron temas de seguridad y la lucha contra el narcotráfico. Organismos de derechos humanos y organizaciones sociales en la región han pedido a las autoridades garantizar que las operaciones militares no generen víctimas civiles ni desplazamientos masivos, mientras se profundiza el diálogo humanitario con los grupos armados para reducir la violencia en Catatumbo.
