El arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, criticó públicamente la regularización extraordinaria de más de 500.000 inmigrantes aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez mediante real decreto, al considerar que la medida carece de límites “sensatos” y responde a criterios populistas.
En un mensaje difundido en la red social X, Sanz afirmó que los inmigrantes merecen “una agradecida acogida”, pero advirtió sobre la capacidad real del país para asumirlos. “Todos no caben y hay que establecer medidas sensatas, no demagógicas”, señaló, insistiendo en la necesidad de discriminar entre quienes pueden ser acogidos y quienes “extrañamente se nos cuelan”.
El real decreto, aprobado el 27 de enero, beneficia a personas en situación de vulnerabilidad con residencia acreditada anterior al 31 de diciembre de 2025 y un mínimo de cinco meses de permanencia. La medida fue respaldada por la Conferencia Episcopal Española (CEE), Cáritas y unas 900 organizaciones sociales, tras una Iniciativa Legislativa Popular que reunió cerca de 600.000 firmas. Sus defensores subrayan que reconoce la dignidad de trabajadores migrantes que ya contribuyen a la economía.
Las declaraciones de Sanz Montes se distancian de la posición oficial de la CEE, cuyo presidente, Luis Argüello, valoró la regularización como un avance en justicia social. También contrastan con el respaldo de entidades religiosas y sociales, y han sido interpretadas como coincidentes con los discursos de Vox y del Partido Popular, que alertan sobre un posible “efecto llamada”.
El pronunciamiento del arzobispo ha evidenciado una fractura en el discurso eclesial sobre la política migratoria en España, en un debate marcado por la tensión entre acogida humanitaria y límites de gestión.
