Un equipo internacional de astrónomos consiguió la medición más precisa hasta la fecha de la tacoclina solar, una capa delgada y crucial situada a unos 200.000 kilómetros bajo la superficie del Sol, donde se originan procesos fundamentales para su campo magnético. El trabajo, liderado por científicos del Center for Astrophysics (Harvard & Smithsonian) y del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), se publicó en la revista The Astrophysical Journal.
Qué es la tacoclina y por qué importa
La tacoclina es la región de transición entre la zona radiactiva interna, que gira casi como un cuerpo sólido, y la zona convectiva, donde el plasma se mueve de forma turbulenta y diferencial según la latitud. En esa delgada franja, las temperaturas rondan los dos millones de grados Celsius y se cree que se generan los mecanismos que alimentan el magnetismo solar y el ciclo de 11 años de actividad.
Los campos magnéticos que nacen en la tacoclina emergen luego a la superficie en forma de manchas solares, fulguraciones y eyecciones de masa coronal que pueden afectar satélites, redes eléctricas y sistemas de comunicación en la Tierra. Por ello, caracterizar con precisión esta capa es clave para entender y anticipar el llamado “clima espacial”.
25 años de datos para “ver” bajo la superficie
El estudio se basa en más de 25 años de observaciones heliosismológicas continuas, registradas por instrumentos terrestres y espaciales que miden las vibraciones del interior solar mediante ondas acústicas atrapadas bajo la superficie. Los investigadores aplicaron técnicas numéricas avanzadas para mejorar la resolución de estos datos y obtener un modelo refinado de la posición, espesor y estructura de la tacoclina.
El análisis revela que la posición de esta capa muestra una discontinuidad entre bajas y altas latitudes, lo que sugiere que el interior del Sol es más complejo de lo que se pensaba. Además, los resultados apuntan a que el ancho de la tacoclina varía con la actividad solar: tiende a ser mayor cuando el Sol está en fases de menor actividad magnética, lo que refuerza la idea de que los campos magnéticos contribuyen a confinarla.
Implicaciones para el estudio del Sol y otras estrellas
Según los autores, disponer de una medición tan precisa de la tacoclina permitirá mejorar los modelos teóricos del dínamo solar, el proceso físico que genera y mantiene el campo magnético de la estrella. A largo plazo, esto podría traducirse en pronósticos más fiables sobre la intensidad de futuros ciclos solares y sobre el riesgo de grandes tormentas que impacten la infraestructura tecnológica terrestre.
El trabajo también abre la puerta a aplicar técnicas similares al estudio de otras estrellas, usando la astrosismología para explorar sus interiores y comprender mejor cómo se forman y evolucionan sus campos magnéticos.

