La tensión militar en el Caribe alcanzó un nuevo punto crítico este martes tras el sobrevuelo de dos aviones de guerra F-18 Super Hornet pertenecientes a Estados Unidos sobre el Golfo de Venezuela.
El episodio ocurre en medio del despliegue regional ordenado por el presidente Donald Trump, quien asegura que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, “tiene los días contados” y no descarta acciones terrestres.
El hecho fue inicialmente detectado por plataformas de monitoreo aéreo, especialmente Flightradar24, que mostró en tiempo real cómo las aeronaves con indicativos operativos realizaron maniobras circulares dentro del golfo, entre los estados Zulia y Falcón, muy cerca de Maracaibo, la península de Paraguaná y la Guajira venezolana.

Se trataría de la incursión más cercana de aviones estadounidenses en la zona controlada por el régimen chavista, que cuenta con bases militares estratégicas y sistemas defensivos costeros.
El movimiento de los F-18 equivale, operacionalmente, a volar sobre la antesala de un cuartel militar. Por eso, la maniobra ha sido calificada como una señal de presión directa en el marco de la estrategia estadounidense para acelerar la salida de Maduro del poder.

