Los carnavales de Ayacucho cerraron este fin de semana su edición 2026 con una vibrante exhibición de comparsas, bailes y comparsas tradicionales que reunieron a miles de visitantes en las calles de Huamanga, consolidando la fiesta como una de las más emblemáticas del país pese a los desafíos climáticos y logísticos. La celebración, declarada Patrimonio Cultural de la Nación, resistió las lluvias intermitentes para heredar la picardía serrana a nuevas generaciones.
El desfile central del sábado en la Plaza de Armas contó con más de 50 comparsas, destacando las «Huancasuntay», «Negritos» y «Mulizas», donde participantes lanzaron talcos, serpentinas y agua bendita en rituales ancestrales que simbolizan fertilidad y purificación. Autoridades regionales reportaron una asistencia récord de 100 mil personas, impulsada por campañas de promoción turística que posicionan a Ayacucho como destino imperdible.
Pese a incidentes menores como embriaguez y riñas, la Policía Nacional desplegó 500 efectivos para garantizar seguridad, sin reportes de heridos graves. El Gobierno Regional destacó el impacto económico: ventas ambulantes superaron los S/ 5 millones, beneficiando a artesanos y comerciantes locales en un año de recuperación post-pandemia.
La fiesta abre paso a la Semana Santa, pero deja un legado de resistencia cultural: «Ayacucho se viste de picardía cada febrero, uniendo tradición y modernidad», afirmó el alcalde de Huamanga, Yuri Buendía.

