Un equipo de científicos chinos ha logrado un avance significativo en la neurotecnología al desarrollar el primer chip cerebral aprobado para uso comercial, considerado por expertos como un hito a nivel mundial.
El dispositivo, una interfaz cerebro-computadora (BCI), permite a personas con parálisis severa recuperar parcialmente el control de sus movimientos mediante la conexión directa entre el cerebro y dispositivos externos, como manos robóticas.
Desarrollado en Shanghái, el implante utiliza electrodos mínimamente invasivos para captar señales neuronales, facilitando que los pacientes puedan ejecutar acciones básicas. Está dirigido principalmente a adultos con lesiones en la médula espinal.
La aprobación por parte de las autoridades sanitarias chinas marca un paso clave hacia la aplicación masiva de este tipo de tecnologías, que podrían estar disponibles en el mercado en un plazo de tres a cinco años.
Este avance se enmarca en la estrategia del país asiático de posicionarse como líder en tecnologías emergentes, compitiendo con desarrollos similares en Estados Unidos y Europa en el campo de la inteligencia artificial y la neurociencia.


