Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desarrollaron un material a base de magnesio capaz de capturar y transformar dióxido de carbono (CO2) del aire a temperatura ambiente y sin consumo de energía, con aplicaciones potenciales en pinturas para interiores y exteriores.
Un biohíbrido de magnesio que fija CO2 sin gasto energético
El nuevo material, denominado MicroMg, ha sido creado por un equipo del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC (ICP-CSIC) y consiste en un biohíbrido que combina un componente inorgánico de magnesio con una enzima que actúa como soporte y guía durante el proceso de síntesis. Esta estructura permite transformar el CO2 en compuestos más estables, principalmente bicarbonato, en condiciones ambientales y sin necesidad de aportar energía externa ni utilizar reactivos químicos agresivos.
Según los ensayos realizados en disolución acuosa, el micromaterial fue capaz de convertir el CO2 disuelto en bicarbonato en unos 30 minutos, trabajando a temperatura ambiente, pH neutro y sin aporte energético adicional. Además, el MicroMg mantuvo su eficacia tras varios ciclos de uso, lo que confirma su potencial como catalizador reutilizable para procesos continuos de captura de CO2.
Aplicación en pinturas para mejorar la calidad del aire
El CSIC probó también la incorporación de MicroMg en pinturas convencionales aplicadas en paredes, donde el material siguió capturando CO2 del aire en cámaras con concentraciones de alrededor de 900 partes por millón (ppm), similares a las de espacios interiores mal ventilados. En estas condiciones, se registró una velocidad de eliminación aproximada de 16 ppm de CO2 por hora, y el recubrimiento mantuvo más del 90% de su capacidad tras varios lavados, lo que refuerza su viabilidad práctica.
Los investigadores destacan que esta tecnología podría contribuir tanto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en exteriores —mediante recubrimientos en fachadas e infraestructuras— como a mejorar la calidad del aire en interiores, donde niveles elevados de CO2 se asocian a menor bienestar y rendimiento cognitivo. El trabajo, liderado por el científico José Miguel Palomo, ha sido publicado en la revista ACS Applied Energy Materials y se enmarca en la búsqueda de soluciones sostenibles para uno de los principales retos ambientales actuales.

