Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford elaboró el primer mapa global de un tipo de terremoto muy poco frecuente que no se genera en la corteza terrestre, sino en el manto superior, la capa situada entre la corteza y el núcleo de la Tierra. El estudio, publicado en la revista Science, identifica centenares de estos sismos profundos y ofrece nuevas pistas sobre cómo se originan los terremotos y cómo está estructurado el interior del planeta.
Terremotos raros en el manto, 100 veces menos frecuentes
A diferencia de la mayoría de los terremotos continentales, cuyos focos se ubican entre unos 10 y 30 kilómetros de profundidad, por encima del llamado Moho (límite entre corteza y manto), estos eventos tienen hipocentros que pueden localizarse hasta 80 kilómetros por debajo de ese límite, en pleno manto y bajo masas continentales, lejos de las zonas clásicas de subducción. Durante décadas se debatió si un medio tan viscoso como el manto podía sostener actividad sísmica significativa, pero la evidencia acumulada en los últimos diez años apunta a que estos terremotos raros existen, aunque ocurren con una frecuencia aproximadamente 100 veces menor que los sismos de la corteza.
Para identificarlos con mayor certeza, los científicos desarrollaron un método que analiza la proporción y forma de las ondas sísmicas registradas por redes de sensores repartidas por todo el mundo y las combina con información sobre el espesor de la corteza en cada región. A partir de un conjunto inicial de más de 46.000 terremotos, el equipo depuró los datos hasta aislar 459 terremotos del manto continental ocurridos desde 1990, cifra que consideran conservadora y que podría aumentar a medida que se densifiquen las redes de monitoreo, especialmente en áreas remotas como la meseta tibetana.
Claves para entender todos los terremotos
Los autores señalan que estos sismos profundos pueden deberse a distintos mecanismos: en algunos casos parecen réplicas generadas por la propagación de ondas sísmicas de grandes terremotos corticales; en otros, podrían estar vinculados a procesos de convección del manto y al reciclaje de placas subducidas. “Los terremotos del manto ofrecen una nueva forma de explorar los orígenes de los terremotos y la estructura interna de la Tierra más allá de los terremotos corticales comunes”, resume Simon Klemperer, autor principal del trabajo.
Los investigadores de Stanford esperan que, con más datos, este tipo de cartografías ayude a mejorar la comprensión de la sismicidad profunda y, en última instancia, contribuya a afinar los modelos de riesgo sísmico y preparación ante terremotos de gran magnitud.
