El Seret Israeli Film Festival, que desde este jueves exhibe cine israelí en Madrid y Barcelona, enfrenta una nueva campaña de boicot por parte de colectivos propalestinos que ya obligó a cancelar sus proyecciones en una de las principales salas barcelonesas. El cine Maldà decidió retirar el evento de su programación tras recibir amenazas y presiones de la coalición “Prou Complicitat amb Israel” (CPCI), integrada en el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), que acusa al festival de servir como “herramienta del Estado de Israel” para blanquear los crímenes contra el pueblo palestino.
En un mensaje enviado al cine y revelado por el portal Metrópoli, los impulsores del boicot advirtieron que acoger el certamen implicaría “posicionarse a favor del genocidio contra el pueblo palestino” y anunciaron una “campaña pública” si la sala mantenía el acuerdo. Ante estas presiones, el Maldà optó por cancelar, mientras la organización del festival lamentó la “cultura de la cancelación” y aseguró que ya trabaja en la búsqueda de alternativas para garantizar las proyecciones en Barcelona, como ya hizo en años anteriores cuando los Cines Girona también renunciaron a acogerlo por amenazas similares.
Noa Hadad y Odelia Haroush, cofundadoras del Seret Israeli Film Festival, defendieron que el certamen “no va a cancelarse por un pequeño grupo de gente” y subrayaron que no es justo privar al público interesado de disfrutar del cine israelí. Hadad denunció que “el cine no quería cancelarnos, pero tiene miedo” y reclamó que en Barcelona “tiene que cambiar algo” para que los espacios culturales no sean objeto de intimidación por parte de grupos organizados.
Mientras tanto, en Madrid el festival mantiene sin cambios su programación entre el 12 y el 16 de febrero, en un contexto que la organización considera “más favorable” que el de la capital catalana. Las proyecciones incluyen estrenos y títulos recientes que abordan temas sociales y políticos de Israel y su diáspora, con la participación de cineastas y actores invitados.
La campaña de boicot al festival se enmarca en un clima más amplio de presión sobre eventos culturales vinculados a Israel en Europa, donde desde 2024 se han registrado cancelaciones, protestas y pronunciamientos de artistas y colectivos en el contexto de la guerra en Gaza. Los organizadores de Seret insisten en que su objetivo es estrictamente cultural y reclaman que el debate político no se traduzca en vetos a obras, autores o espacios de exhibición.
