El comercio mundial alcanzará en 2025 un máximo histórico cercano a los 35 billones de dólares, impulsado por un aumento real del volumen de bienes y servicios intercambiados, pese a la desaceleración del crecimiento económico y a un contexto geopolítico inestable. El dato confirma la resiliencia del intercambio global, pero también expone vulnerabilidades estructurales que podrían frenar este dinamismo en los próximos años.
De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el valor del comercio internacional superará por primera vez la barrera de los 35 billones de dólares en 2025, con un repunte notable en la segunda mitad del año. A diferencia de periodos recientes, el crecimiento se explica sobre todo por el aumento del volumen físico de mercancías, y no tanto por el efecto de los precios, en un escenario de inflación global en moderación.
Los datos se producen mientras las economías avanzadas crecen en torno al 1,5% y los mercados emergentes por encima del 4%, aportando la mayor parte del impulso a la demanda de bienes manufacturados y productos básicos. UNCTAD destaca que la expansión se mantiene a pesar de guerras activas, tensiones comerciales y mayores costos logísticos, factores que han enfriado, pero no revertido, la trayectoria al alza.
El informe identifica a la manufactura como uno de los motores del récord, con un crecimiento cercano al 10% en 2025, empujado en gran medida por la electrónica. Este subsector aumentó alrededor de un 14%, impulsado por la fuerte demanda de semiconductores, equipos de telecomunicaciones y dispositivos vinculados a aplicaciones de inteligencia artificial y computación en la nube.
La agricultura también registró un comportamiento robusto, con un incremento de aproximadamente 11% en las exportaciones de cereales, frutas y verduras durante el tercer trimestre del año. Las mejores cosechas en algunas regiones y la creciente demanda desde países en desarrollo, necesitados de garantizar su seguridad alimentaria, sostuvieron este avance.
En contraste, el comercio de automóviles se redujo alrededor de un 4%, afectado por la desaceleración de la demanda en Europa y parte de Asia, la transición hacia vehículos eléctricos y la cautela de los consumidores ante el encarecimiento del crédito. El intercambio de combustibles fósiles también cayó en valor, principalmente por la reducción de los precios internacionales del petróleo y el gas, aunque el volumen exportado se mantuvo relativamente estable.
Pese al récord, UNCTAD advierte que el contexto sigue siendo frágil, con riesgos asociados a nuevos shocks en los precios de la energía, escaladas bélicas y un repunte de las medidas proteccionistas. La organización subraya que cambios abruptos en políticas arancelarias o en regulaciones tecnológicas podrían fragmentar aún más las cadenas globales de suministro, encareciendo el comercio y limitando su efecto positivo sobre el crecimiento.
El Fondo Monetario Internacional, por su parte, recuerda que el comercio ha perdido dinamismo en relación con el PIB mundial respecto a décadas anteriores, lo que indica una posible fase de “reconfiguración” más que de expansión ilimitada. En este escenario, organismos multilaterales insisten en la importancia de reforzar los canales de cooperación, evitar el aislamiento económico y acelerar la transición hacia modelos productivos menos dependientes de combustibles fósiles.

