Un grupo clave de acreedores de los bonos soberanos de Venezuela —que se mantienen en incumplimiento desde 2017— está cerca de nombrar al banco de inversiones Houlihan Lokey como asesor financiero, en un paso que podría reactivar las negociaciones de reestructuración de una de las deudas soberanas más grandes del mundo.
El Venezuela Creditor Committee (VCC), que agrupa a importantes gestores de activos como Fidelity y Morgan Stanley, ha expresado su voluntad de iniciar conversaciones formales una vez que obtenga la autorización correspondiente, en medio de un panorama financiero complejo para el país sudamericano.
La iniciativa se produce en un contexto económico marcado por la recuperación parcial de la producción petrolera —cercana al millón de barriles diarios tras la relajación de sanciones en la Faja del Orinoco— una medida que ha contribuido a alivianar, aunque de forma incipiente, la crisis de ingresos fiscales de Venezuela.
Mientras tanto, declaraciones del presidente de la Asamblea Nacional señalan que no habrá elecciones en el corto plazo, con miras a consolidar estabilidad antes de convocar comicios, aunque no se descartan procesos futuros conforme avance la transición política.
A nivel geopolítico, Estados Unidos intensifica su presencia en la región y reforzó medidas de control sobre embarcaciones vinculadas a Venezuela, tras interceptar un buque cargado de crudo en el océano Índico, en el marco de acciones relacionadas con el cumplimiento de sanciones internacionales.
Organismos internacionales y expertos advierten sobre desafíos persistentes en el respeto al derecho internacional y la gobernanza interna, ubicando a Venezuela en el centro de atención de agendas diplomáticas globales.
