Los congresistas ya han conseguido 76 de las 78 firmas requeridas para solicitar la convocatoria de un Pleno extraordinario en el que se debatirá la permanencia de José Jerí como presidente interino de la República. Según confirmó la legisladora de Fuerza Popular, Patricia Juárez, solo faltan dos rúbricas para alcanzar el umbral reglamentario equivalente a las tres quintas partes del Parlamento, tal como establece el artículo 50 del Reglamento del Congreso.
Una vez completado ese número, el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, estará obligado a convocar la sesión en un plazo máximo de quince días, y la agenda deberá limitarse al tratamiento de las mociones de censura y, sobre todo, de vacancia contra el jefe de Estado. Juárez recordó que Jerí ya no es congresista en funciones ni titular del Legislativo, por lo que la vía adecuada para concluir su mandato es la vacancia presidencial y no la censura.
Pese al avance para forzar el Pleno extraordinario, el panorama es distinto respecto a los votos para destituir a Jerí. La moción de vacancia acumula hasta ahora solo 29 adhesiones expresas, principalmente de las bancadas Perú Libre, Bancada Socialista, Juntos por el Perú – Voces del Pueblo – Bloque Magisterial, Bloque Democrático Popular, además de algunos no agrupados y parlamentarios de Podemos Perú, una cifra aún lejana de los 87 votos (dos tercios del número legal de congresistas) que exige la Constitución para aprobar la medida.
El procedimiento de vacancia contempla tres escalones: la presentación de la moción con la firma de al menos el 20% del Congreso (26 firmas), requisito ya superado; la admisión a debate, que necesita el respaldo del 40% de los miembros hábiles; y la votación final, donde se requiere la mayoría calificada de 87 votos. De momento, solo el primer tramo está ampliamente cumplido, mientras que el desenlace de la votación final dependerá de la capacidad de los promotores para sumar apoyos en los próximos días.
El caso de Jerí se ha convertido en el epicentro de la crisis política, alimentada por denuncias sobre reuniones no registradas con el empresario chino Zhihua Yang, presuntas contrataciones irregulares bajo el Fondo de Apoyo Gerencial y la filtración de imágenes privadas. Estas controversias han erosionado su respaldo dentro y fuera del Congreso, pero aún no se traducen en una mayoría sólida a favor de la vacancia, por lo que el Pleno extraordinario se perfila, por ahora, como un escenario de alta confrontación política sin resultado asegurado.
