El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, promulgó la ley que modifica la Ley 30198 y reconoce a los emolienteros que preparan y venden bebidas tradicionales a base de plantas medicinales en la vía pública como microempresarios, reforzando su derecho a laborar en espacios públicos sin ser objeto de persecución por parte de las municipalidades. La norma fue aprobada por insistencia y por amplia mayoría el pasado 13 de marzo, luego de que el Poder Ejecutivo observará la autógrafa en junio de 2025, y entrará en vigencia tras su próxima publicación en el diario oficial.
Durante la ceremonia de promulgación, Rospigliosi destacó que la ley “evita que algunos municipios persigan a los emolienteros y les impidan desarrollar su labor”, permitiéndoles seguir vendiendo emoliente “como siempre han hecho” y ofreciendo, además, productos complementarios como sándwiches que forman parte de su modelo de negocio. El Parlamento subrayó que la actividad de estos vendedores ambulantes constituye una fuente clave de autoempleo para miles de familias y que la norma busca otorgarles seguridad jurídica frente a ordenanzas locales restrictivas o intentos de expulsarlos de las zonas donde históricamente han trabajado.
La ley amplía el alcance de la regulación vigente al precisar que los municipios deberán adecuar sus disposiciones para no vulnerar el derecho al trabajo de los emolienteros, al tiempo que se establece la obligación de promover su formalización, capacitación en buenas prácticas de higiene e inocuidad, y articulación con programas estatales de microempresa. En ese marco, se prevé que los gobiernos locales coordinen con los gremios de emolienteros la delimitación de espacios y horarios de venta, privilegiando la protección del tránsito peatonal y vehicular sin recurrir a decomisos o desalojos arbitrarios.
Organizaciones de trabajadores emolienteros, que en los últimos años denunciaron hostigamiento y amenazas de reubicación forzosa en el Cercado de Lima y otros distritos, saludaron la promulgación de la norma y la consideraron un “respaldo político e institucional” a su derecho a ganarse la vida en la vía pública. No obstante, advirtieron que el reto será la implementación efectiva a nivel municipal y anunciaron que estarán vigilantes para que las nuevas reglas se traduzcan en permisos claros, menos arbitrariedades de los fiscalizadores y mejores condiciones para seguir ofreciendo sus bebidas tradicionales a millones de consumidores.

