Perjudica deportivamente a su club frente a sus principales rivales. El portugués, de 41 años, encabezó una suerte de “huelga silenciosa” y se negó a estar disponible para el reciente duelo ante Al Riyadh por la Saudi Pro League, pese a no arrastrar lesión ni problema físico alguno.
De acuerdo con versiones recogidas por Infobae y la prensa europea, el malestar de Cristiano se centra en la falta de incorporaciones de alto perfil para Al Nassr durante la última ventana de traspasos, en contraste con lo ocurrido en clubes como Al Hilal, actual líder del campeonato y gran beneficiado del músculo financiero del PIF. El crack entiende que existe un “trato desigual” dentro de la propia liga por la forma en que el fondo soberano distribuye su apoyo y refuerzos entre las instituciones saudíes.
El conflicto ya había quedado en evidencia cuando CR7 se ausentó del encuentro que su equipo ganó 1-0 a Al Riyadh, con gol de Sadio Mané, partido que siguió desde fuera como gesto de protesta. Imágenes suyas entrenando a mitad de semana alimentaron rumores sobre un posible regreso inmediato, pero el periodista Fabrizio Romano aclaró que no hubo cambios de postura y que la decisión de mantenerse apartado se mantenía firme.
La tensión se habría elevado aún más este jueves, luego de que Al Hilal goleara 6-0 a Al Okhdood con tres tantos de su flamante refuerzo estrella, ampliando la brecha en la lucha por el título y reforzando la percepción de Ronaldo de que la balanza competitiva se está inclinando hacia los clubes con mayor respaldo directo del PIF.
Según las mismas fuentes, el desacuerdo no es con el vestuario ni con el cuerpo técnico de Al Nassr, sino con las altas instancias del fútbol saudí y la política global de fichajes, que para el portugués compromete la credibilidad y la igualdad de la liga. El pulso entre el máximo goleador histórico del club y la estructura dirigencial podría prolongarse si no se revisa el modelo de gestión que Cristiano ha decidido desafiar desde dentro.
