El gobierno de Cuba ha puesto en circulación un nuevo billete de 5.000 pesos, quintuplicando así su denominación más alta, en respuesta a la creciente inflación y al deterioro del poder adquisitivo de la población.
La medida refleja el impacto de la crisis económica que atraviesa la isla, donde el aumento sostenido de los precios ha reducido significativamente el valor real de la moneda nacional. Según reportes recientes, este nuevo billete apenas alcanza para cubrir un salario mensual promedio.
Especialistas señalan que la emisión de denominaciones más altas es una señal clara de presión inflacionaria, en un contexto donde la economía cubana enfrenta escasez de divisas, baja producción interna y limitaciones estructurales.
El incremento del circulante en efectivo también responde a la necesidad de facilitar transacciones en un entorno donde el uso de medios electrónicos aún es limitado en amplios sectores de la población.
No obstante, analistas advierten que este tipo de medidas no resuelve el problema de fondo, ya que la inflación continúa erosionando el poder de compra, afectando especialmente a los trabajadores que dependen de ingresos fijos.
La situación económica en Cuba sigue generando preocupación tanto a nivel interno como internacional, en medio de un escenario de reformas parciales y persistentes dificultades estructurales.

