Apenas cinco días después de que el Congreso oficializara su salida del poder, el exmandatario José Jerí reapareció lejos de las cámaras oficiales y los flashes protocolares.
La escena no ocurrió en un despacho ni en una conferencia, sino en los pasillos de un supermercado de la avenida Brasil, en el distrito de Breña, donde fue visto haciendo compras como cualquier ciudadano.
Era el domingo 22 de febrero, cerca de la hora del almuerzo. Entre estantes y carritos semivacíos, Jerí intentó pasar desapercibido con lentes oscuros y vestimenta informal. Sin embargo, su presencia no pasó inadvertida. Algunos clientes, sorprendidos, dudaron por segundos si se trataba realmente del expresidente o del imitador que se volvió viral en los primeros días de su gestión gracias a la popular canción “Máquina”.
Atrás quedaron las sirenas, los edecanes y el rígido protocolo presidencial. No había cordones de seguridad ni comitiva oficial. Solo un carrito de compras y la rutina doméstica de elegir productos para la semana.
La imagen resultó inevitablemente simbólica: quien hace apenas una semana tomaba decisiones de Estado ahora decidía entre los productos.
La escena coincidió con el intenso debate político que vive el país tras la designación del nuevo gabinete del presidente José María Balcázar. Mientras el Ejecutivo reorganiza su equipo y busca recomponer alianzas, Jerí enfrenta el abrupto retorno a la vida privada.
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