Ginebra fue escenario este lunes de un destacado avance diplomático en el conflicto ucraniano, al final de una ronda de negociaciones entre representantes de Estados Unidos y Ucrania. Los equipos diplomáticos aseguraron que la jornada fue «la más productiva de todo el proceso», consolidando así el optimismo sobre una posible resolución del enfrentamiento que, desde hace casi cuatro años, mantiene en vilo a Europa y al orden global.
La delegación estadounidense, encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio, profundizó junto a sus pares ucranianos en los 28 apartados del plan propuesto por la administración Trump. De acuerdo con fuentes de la Casa Blanca, el borrador resultante recoge mecanismos para la retirada de tropas rusas, la reintegración de territorios y la consolidación de fronteras reconocidas internacionalmente. Además, contempla garantías de seguridad, reconstrucción y un marco de consolidación institucional avalado por organismos multilaterales.
El jefe de gabinete presidencial de Ucrania, Andrii Yermak, destacó que el contenido del plan responde a los intereses nacionales y agradeció el esfuerzo diplomático mostrado en la mesa técnica. Por su parte, la Unión Europea intervino en calidad de observador y reclamó que todo acuerdo asegure una solución justa y sostenible, además de mantener una coordinación centralizada durante la transición política.
Aun así, las diferencias abiertas requieren tiempo extra, sobre todo en temas sensibles como la reducción de fuerzas, la integración territorial y el futuro marco de seguridad. Tanto Washington como Kiev ratificaron su disposición a seguir dialogando “hasta consolidar un acuerdo que garantice estabilidad y reconstrucción”.
El presidente francés Emmanuel Macron y otros líderes del G20 pidieron transformar el optimismo en un pacto viable que responda plenamente a las preocupaciones de seguridad de Ucrania y Europa. En paralelo, se pactaron nuevas consultas para incluir intereses de aliados y actores internacionales, y se planteó mantener reuniones técnicas en las próximas semanas.
El avance diplomático ha sido bien recibido por la comunidad internacional, aunque la postura definitiva de Moscú sigue siendo incertidumbre. Los observadores subrayan la trascendencia geopolítica de un acuerdo que podría poner fin a años de conflicto y reconfigurar el equilibrio estratégico de Europa oriental.
