En una declaración que redefine la geopolítica del hemisferio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció desde la Casa Blanca su intención de realizar una visita oficial a Venezuela. Aunque el mandatario fue enfático al decir “visitaré Venezuela“, aclaró que la fecha exacta del encuentro aún no ha sido definida por su administración. “Voy a vistar Venezuela, no sé cuándo, pero lo haré“, indicó Trump a la prensa antes de subir a su helicóptero presidencial. Este anuncio ocurre en un contexto de cambios drásticos tras la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero, la cual resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa. Tras este movimiento, Washington ha reconocido formalmente a Delcy Rodríguez como la presidenta encargada del país sudamericano, desplazando definitivamente al antiguo régimen.
Donald Trump: alianza estratégica y el retorno de las petroleras a Venezuela El presidente Trump no escatimó en elogios hacia la nueva gestión de la dirigente, calificando su labor como un “trabajo excelente” y asegurando que la relación bilateral es, actualmente, “muy sólida”. Según el mandatario, el Ejecutivo estadounidense no solo reconoce a Rodríguez como interlocutora oficial, sino que mantiene una supervisión directa sobre la transición política y el gabinete venezolano. El eje central de esta nueva etapa es, sin duda, el sector energético. Trump detalló que el acuerdo alcanzado con Caracas permite que las grandes compañías petroleras estadounidenses regresen a suelo venezolano para liderar la extracción de crudo.
“Estamos trabajando de manera muy cercana. Nuestras empresas van a sacar el petróleo y venderlo por mucho dinero; Venezuela recibirá una gran parte, pero nosotros nos encargamos de ello”, puntualizó el republicano. La logística de este acuerdo descansa en la capacidad técnica de Estados Unidos. El mandatario subrayó que las refinerías del Golfo de México son las únicas con la tecnología necesaria para procesar el crudo pesado proveniente de Venezuela. “ El petróleo está saliendo y otras naciones están pagando mucho por él. Lo estamos refinando nosotros”, concluyó, marcando el inicio de una era de control estadounidense sobre el mercado energético regional bajo el esquema de la administración de Rodríguez.


