El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno comenzará “ahora” a lanzar ataques terrestres contra los cárteles de la droga, a los que acusó de “dirigir México”, en una entrevista televisiva en la que dejó entrever que la ofensiva podría extenderse más allá de las operaciones marítimas ya en marcha en el Pacífico oriental y el Caribe. El anuncio eleva el tono de la retórica contra el gobierno de Claudia Sheinbaum y abre interrogantes sobre un posible uso de fuerzas estadounidenses en territorio mexicano, algo que la mandataria ha rechazado públicamente.
En una conversación con el presentador Sean Hannity, de Fox News, Trump señaló que Estados Unidos “va a empezar ahora a golpear en tierra en lo que respecta a los cárteles”, tras meses de ataques contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en aguas internacionales. El mandatario afirmó que los cárteles “están manejando México” y calificó la situación como “muy, muy triste de ver”, sin ofrecer detalles concretos sobre el momento, alcance o ubicación de los eventuales golpes terrestres.
Las declaraciones se producen en el marco de una campaña más amplia que incluye la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y operaciones contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico en Venezuela, como muelles usados por lanchas rápidas. Desde septiembre, Estados Unidos afirma haber matado a más de 100 personas en ataques contra embarcaciones sospechosas, como parte de su nueva estrategia de “guerra contra los cárteles”.
Trump reiteró que ha planteado en varias ocasiones a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el envío de tropas estadounidenses para enfrentar a los cárteles en su territorio, propuesta que, según el propio mandatario, ha sido rechazada. “Le he preguntado en numerosas ocasiones: ‘¿Le gustaría que elimináramos a los cárteles?’ y ella dice ‘no, no, no, señor presidente’”, relató el republicano al criticar que México “tiene que poner en orden su casa”.
Sheinbaum, por su parte, declaró el 5 de enero que “las Américas no le pertenecen a ninguna potencia”, en alusión a comentarios de Trump sobre la “dominancia” de Washington en el hemisferio tras la operación en Venezuela. La mandataria mexicana ha defendido una política de seguridad basada en el fortalecimiento institucional interno y ha rechazado cualquier intervención militar extranjera en su país.
Analistas advierten que un eventual uso de fuerzas estadounidenses contra objetivos de cárteles en territorio mexicano supondría una escalada sin precedentes en la relación bilateral desde la firma del Tratado de Libre Comercio original en los años noventa. Aunque por ahora no se han anunciado operaciones concretas, el lenguaje utilizado por Trump alimenta la incertidumbre sobre los próximos pasos de la Casa Blanca en su campaña antidrogas.
La retórica también preocupa a otros gobiernos latinoamericanos, que ven en las declaraciones del presidente estadounidense un posible precedente para acciones unilaterales similares en otros países bajo el paraguas de la lucha contra el narcotráfico. Organismos y expertos en derecho internacional han recordado que cualquier operación militar en suelo mexicano requeriría, en principio, consentimiento explícito de ese país o un aval específico de instancias multilaterales, algo que hoy no existe.
