Estados Unidos y Venezuela acordaron restablecer formalmente sus relaciones diplomáticas y consulares, interrumpidas desde 2019, en un giro significativo dentro de una relación marcada por años de tensión política y sanciones económicas. El anuncio fue realizado este jueves por el Departamento de Estado, que en un comunicado señaló que el paso busca “promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política” en el país sudamericano.
Un giro tras la caída de Maduro y el diálogo político
El restablecimiento de vínculos se produce semanas después de la captura del exmandatario Nicolás Maduro y en el marco de contactos entre funcionarios del gobierno de Donald Trump y las autoridades interinas venezolanas. Washington afirmó que su compromiso se centra en “ayudar al pueblo venezolano a avanzar a través de un proceso gradual que cree las condiciones para una transición pacífica hacia un gobierno democráticamente elegido”.
Por su parte, el gobierno venezolano indicó que la decisión reafirma la “disposición de avanzar en un diálogo constructivo” con Estados Unidos y confió en que el proceso contribuya a “fortalecer el entendimiento y abrir oportunidades para una relación positiva y de beneficio compartido”.
Reapertura de embajadas y agenda de cooperación
Entre los pasos previstos figura una reapertura gradual de las embajadas y consulados, cerrados desde principios de 2019, cuando Caracas rompió relaciones tras el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino por parte de Washington. Según medios estadounidenses, ambos gobiernos exploran mecanismos para normalizar servicios consulares, facilitar la movilidad de ciudadanos y abordar temas sensibles como sanciones, migración y cooperación energética.
Analistas advierten que, pese al anuncio, la reconstrucción de la confianza será progresiva y estará condicionada a avances en materia de derechos humanos, liberación de presos políticos y garantías electorales internas en Venezuela.


