Estados Unidos designó a la diplomática Laura F. Dogu como nueva encargada de negocios de la Unidad de Asuntos Venezolanos, con sede inicial en la embajada de Bogotá (Colombia), marcando un avance en el acercamiento diplomático tras la captura de Nicolás Maduro en un ataque militar estadounidense el 3 de enero. Dogu, miembro del Servicio Exterior con rango de ministro de Carrera, reemplaza a John McNamara —quien visitó Caracas el 9 de enero para evaluar la reapertura de embajadas— y liderará la transición bajo el plan de tres fases del secretario de Estado Marco Rubio, enfocado en estabilización política y seguridad energética.
Licenciada en humanidades por la Universidad Metodista de Virginia y con maestría en seguridad nacional por la Universidad de Georgetown, Dogu acumula 30 años de experiencia: embajadora en Honduras (2012-2015), Nicaragua (2015-2019), subjefa de misión en México, subdirectora de la oficina de rehenes del FBI y asesora del Estado Mayor del Ejército en el Pentágono. Casada con dos hijos, su experticia en crisis centroamericanas —regiones aliadas a Venezuela como Nicaragua— la califica para coordinar diálogos con la presidenta interina Delcy Rodríguez, migración, derechos humanos y comercio petrolero.
El anuncio vía sitio web de la embajada en Venezuela se enmarca en la normalización post-captura de Maduro (acusado de narcotráfico y extraditado), con visitas de Rodríguez a Washington e investigaciones sobre 500 millones de euros en Bulgaria. La oficina externa, activa desde 2019 sin embajada plena, priorizará asistencia humanitaria, inversiones energéticas y cooperación contra crimen organizado, pese a tensiones residuales. Analistas ven en Dogu una «ficha estratégica» de Trump para el «período de transición», facilitando canales oficiales rotos hace siete años.
Esta designación acelera la agenda Rubio, que incluye elecciones supervisadas, liberación de presos políticos y acceso a reservas petroleras; contrasta con el apoyo inicial de Trump a chavismo remanente, ahora ajustado por realpolitik. Venezuela responde positivamente, con Rodríguez destacando «cooperación madura»; el rol de Dogu podría pavimentar embajadas recíprocas en meses.

