El COI anunció una “Política sobre la protección de la categoría femenina” que entrará en vigor a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y no tendrá carácter retroactivo, por lo que no afectará resultados anteriores ni la participación en París 2024. De acuerdo con el texto difundido por el organismo con sede en Lausana, la elegibilidad para cualquier prueba femenina quedará restringida a deportistas que superen un examen genético único basado en la detección del gen SRY, asociado al desarrollo masculino, cuya presencia excluirá a la atleta de la categoría de mujeres.
La dirección del COI sostiene que la medida busca “proteger la equidad, la seguridad y la integridad de la categoría femenina” y unificar criterios frente a la disparidad de normas que venían aplicando las distintas federaciones internacionales en materia de deportistas trans y con diferencias en el desarrollo sexual (DSD). La política contempla una excepción “rara” para casos como el síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos u otros trastornos del desarrollo sexual en los que, según el COI, no hay beneficio anabólico derivado de la testosterona, por lo que podrían ser admitidas pese a un resultado positivo en la prueba genética.
Diversos medios destacan que la decisión se alinea con un giro más restrictivo en la regulación del deporte femenino, que incluye disposiciones recientes en Estados Unidos para limitar la participación de atletas trans en competiciones de mujeres y niñas. La controversia generada por casos mediáticos, como el de la boxeadora argelina Imane Khelif, campeona olímpica en París 2024 y objeto de especulaciones sobre su sexo y presuntas ventajas biológicas, influyó en la revisión normativa que ahora redefine el marco de elegibilidad olímpica.
Organizaciones de derechos humanos y colectivos LGTBI han cuestionado la decisión al considerar que estigmatiza a las personas trans y reduce su acceso al deporte de alto rendimiento, mientras que defensores de la nueva regla sostienen que era necesaria para preservar la igualdad de condiciones entre mujeres nacidas con sexo femenino. El COI, por su parte, subraya que la exclusión se limita al ámbito olímpico de élite y asegura que sigue respaldando la participación inclusiva en el deporte de base y recreativo, ámbitos donde la nueva política no se aplicará.

