Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que la rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) está disparando el consumo eléctrico de los centros de datos hasta niveles comparables al de economías avanzadas, en un fenómeno que el organismo resume con una frase contundente: “la IA está devorando la electricidad”. El estudio, elaborado por el investigador Thijs Van de Graaf, advierte que esta nueva demanda energética plantea desafíos para las redes eléctricas nacionales, los precios de la energía y las emisiones de carbono.
Centros de datos ya consumen más que Francia
Según las estimaciones del FMI, los centros de datos —impulsados en gran parte por aplicaciones de IA generativa— consumen actualmente alrededor del 1,5% de toda la electricidad producida en el planeta. Ese volumen equivale al consumo de Reino Unido, supera al de Francia y se sitúa apenas por debajo del de Alemania, lo que convierte a esta infraestructura en un nuevo actor de peso en el mapa energético mundial.
Van de Graaf subraya que el entrenamiento de modelos avanzados requiere tanta energía como la que utilizan en un año decenas de miles de hogares, mientras que su uso cotidiano multiplica ese impacto. A modo de ejemplo, el informe indica que una consulta en ChatGPT demanda unos 2,9 watt-hora, casi diez veces más que una búsqueda tradicional en Google.
Presión sobre redes y precios de la energía
Aunque a escala global el aumento de consumo ligado a la IA representa todavía menos de una décima parte del crecimiento total de la demanda energética de esta década, su impacto es crítico en ciertos países, donde se concentra la mayor parte de los grandes centros de datos. En economías como Estados Unidos y Japón, el FMI proyecta que hacia 2030 estas instalaciones podrían explicar cerca del 50% de la nueva demanda eléctrica.
Simulaciones realizadas con el modelo IMF‑ENV muestran que, si el despliegue de la IA no va acompañado de una fuerte expansión de las energías renovables y de las redes de transmisión, países como Estados Unidos podrían enfrentar alzas de hasta 8,6% en los precios de la electricidad y aumentos adicionales de las emisiones de carbono. El organismo insiste en que es urgente alinear la política energética y de infraestructuras con el desarrollo de la IA para evitar cuellos de botella y un mayor deterioro climático.
Llamado a planificar la revolución de la IA
El FMI sostiene que la revolución tecnológica asociada a la IA puede aportar ganancias de productividad, pero advierte que no puede abordarse como un proceso puramente digital: requiere capacidad física de generación, transmisión y almacenamiento de energía. Por ello, recomienda a los gobiernos anticipar el impacto de nuevos centros de datos en sus sistemas eléctricos, acelerar la inversión en renovables y mejorar la eficiencia energética de la infraestructura digital.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, ya había advertido en Davos que la IA es un “tsunami” que está transformando la economía más rápido de lo que los responsables de política son capaces de regular. El nuevo informe extiende esa alerta al terreno energético y plantea que, sin una planificación adecuada, el avance de la IA puede tensionar aún más un sistema eléctrico global que ya opera bajo fuertes presiones de demanda, endeudamiento e transición climática.

