El Gobierno sirio, liderado por el presidente de transición Ahmed al Sharaa, anunció un acuerdo de alto el fuego con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) que otorga a Damasco el control administrativo y militar del noreste del país, incluyendo Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka. Este pacto surge tras avances del Ejército sirio en la región, como la toma de Tabqa y yacimientos petroleros, y busca integrar las FDS en las estructuras estatales para evitar una escalada.
El acuerdo establece un alto el fuego inmediato en todos los frentes, con retiro de las FDS al este del Éufrates y traspaso de provincias a Damasco, incluyendo instituciones civiles y pasos fronterizos. Damasco asume el control de yacimientos de petróleo y gas, campos de detención de ISIS y garantiza la protección de empleados y combatientes FDS durante la transición. Las FDS se integrarán en los ministerios de Defensa e Interior tras verificaciones de seguridad, con rangos y derechos equivalentes.
El pacto devuelve a Siria el dominio de recursos clave y enclaves kurdo-árabes, reconociendo derechos culturales kurdos vía Decreto Presidencial nº 13 y expulsando elementos del PKK. Incluye coordinación con EE.UU. contra ISIS y retorno de desplazados de Afrin y Sheikh Maqsoud. El enviado estadounidense Tom Barrack aplaudió el documento, promoviendo su implementación.
El anuncio sigue tensiones post-caída de Assad, con choques previos en Alepo y avances sirios que presionaron a las FDS, aliadas de EE.UU. Las FDS confirmaron el pacto para prevenir una guerra civil, sin reacciones inmediatas detalladas de su líder Mazloum Abdi.

