El rendimiento deportivo ya no depende solo del entrenamiento y la genética: también lo hace del “hardware” que lleva puesto el atleta. Placas de carbono que devuelven energía, espumas de ingeniería que amortiguan sin sumar peso y tejidos que regulan la temperatura o monitorizan la postura forman parte de una revolución silenciosa en zapatillas y ropa deportiva, impulsada por la ciencia de materiales.
Zapatillas con placa de carbono: energía de retorno en cada zancada
Según recuerda un análisis de Wired, las placas de fibra de carbono insertadas en la mediasuela, combinadas con espumas de alta respuesta, actúan como un resorte: almacenan parte de la energía del impacto y la liberan en el impulso, reduciendo el coste energético de la carrera en torno a un 2%-4% en modelos de última generación. No obstante, los beneficios no son iguales para todos: dependen de la técnica, la biomecánica individual y el volumen de entrenamiento; algunos corredores reportan mayor eficiencia, mientras otros perciben rigidez extra o más carga en pantorrillas y tendón de Aquiles.
Espumas y estructuras celulares: ligereza, amortiguación y estabilidad
La mediasuela moderna se basa en espumas avanzadas (EVA modificada, TPU expandido, Pebax y otros polímeros) y en estructuras celulares diseñadas por ordenador, capaces de ofrecer alta relación rigidez peso y gran absorción de impactos. Estas geometrías internas —lattices, cámaras de aire, ondas— permiten personalizar zonas de mayor o menor amortiguación en una misma suela, mejorando el confort sin sacrificar respuesta, e incluso ajustar el comportamiento del calzado a diferentes estilos de carrera.
Tejidos técnicos: termorregulación y sensores textiles
En la ropa, los tejidos termodinámicos y de secado rápido expulsan el sudor de la piel, mantienen una capa de aire estable y ayudan a evitar picos de temperatura corporal, cruciales en pruebas de resistencia. A esto se suman fibras elásticas y compresivas que estabilizan grupos musculares y, en modelos experimentales, textiles con sensores integrados capaces de monitorizar postura o parámetros fisiológicos durante el ejercicio.
Más ciencia y menos marketing
Aunque el marketing suele exagerar, buena parte de estas innovaciones tiene respaldo en estudios biomecánicos y de ingeniería de materiales, que muestran mejoras medibles en eficiencia, comodidad y control térmico, especialmente en atletas de alto nivel. Los especialistas advierten, sin embargo, que ningún material sustituye a una técnica adecuada, una carga de entrenamiento bien planificada y una buena recuperación: el “hardware” del atleta potencia el rendimiento, pero no lo crea por sí solo.
