El precio del petróleo Brent, de referencia en Europa, volvió a superar momentáneamente la cota simbólica de los 100 dólares por barril durante la madrugada de este jueves, impulsado por los ataques a buques en el estrecho de Ormuz y el aumento del riesgo sobre el suministro de crudo desde Oriente Medio. Horas después, el barril retrocedía hasta situarse en el entorno de los 97-99 dólares, pero seguía anotando subidas superiores al 5% en una jornada marcada por la volatilidad.
Según datos recopilados antes de la apertura de las Bolsas europeas, el Brent llegó a perforar de nuevo la barrera de los 100 dólares durante la noche, antes de estabilizarse ligeramente por debajo de ese nivel. A las 7:00, el contrato de referencia se negociaba en torno a 98,7 dólares por barril, lo que supone un avance de más del 7% respecto al cierre previo, tras registrar picos intradía superiores al 8%.
En paralelo, el crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, acompañó la escalada con fuertes repuntes, en un contexto en el que ambos marcadores acumulan subidas de más del 60% en lo que va de año, presionados por la guerra en Irán y las restricciones en el estrecho de Ormuz. Analistas citados por medios económicos advierten que, si la crisis se prolonga y se confirman interrupciones reales de suministro, el precio podría escalar hacia los 120–150 dólares por barril en los próximos meses.
El nuevo repunte se produce después de los últimos ataques contra petroleros y cargueros en el Golfo Pérsico y en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, paso por el que transita alrededor del 20% del petróleo que se comercia en el mundo. La amenaza a esta vía estratégica ha llevado a navieras y aseguradoras a revisar rutas y primas de riesgo, mientras crecen los temores a un bloqueo parcial o total del corredor energético.
Los mercados interpretan cada nuevo incidente como una señal de que el conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán puede derivar en una crisis energética de alcance global, afectando no solo al crudo sino también al gas natural y a los costes de transporte marítimo. Este contexto ha reforzado el papel del Brent como termómetro del riesgo geopolítico, con movimientos bruscos ante cualquier novedad militar o diplomática en la región.
La nueva escalada del petróleo está tensionando las principales Bolsas europeas, que abren la jornada con caídas generalizadas ante el temor a un rebrote inflacionario y a un encarecimiento de los costes energéticos para empresas y hogares. El Ibex 35, por ejemplo, inició la sesión con un retroceso cercano al 0,3%, perdiendo la cota de los 17.300 puntos, mientras los inversores recalibran sus expectativas sobre tipos de interés y crecimiento económico.
Las compañías petroleras y del sector energético se ven parcialmente favorecidas por el repunte del crudo, pero el saldo agregado para las plazas bursátiles es de mayor incertidumbre, especialmente en sectores intensivos en energía como transporte, industria y química. Economistas consultados por medios especializados alertan de que una prolongación del Brent en niveles de tres dígitos podría complicar las estrategias de bancos centrales que comenzaban a contemplar recortes de tipos.
Ante la escalada de precios, los países del G7 han reiterado su intención de coordinar medidas para estabilizar los mercados de hidrocarburos, sin descartar el uso de reservas estratégicas si la tensión en Ormuz se agrava. Sin embargo, de momento prevalece la cautela, a la espera de ver si los ataques contra buques se traducen en una reducción efectiva del flujo de crudo desde la región.
Mientras tanto, los mercados seguirán muy atentos a la evolución de la guerra en Irán y a cualquier movimiento en el estrecho de Ormuz, conscientes de que cada nueva explosión en el mapa tiene un reflejo casi inmediato en el precio que pagan consumidores y empresas por la energía.

