En medio de una de las peores crisis económicas y sociales de su historia reciente, el régimen cubano estaría negociando con Estados Unidos una apertura económica controlada a cambio de garantizar su permanencia en el poder, según informan fuentes citadas por medios internacionales que siguen de cerca los contactos de alto nivel en la Ciudad de México.
Según estos reportes, representantes del gobierno de La Habana mantienen una serie de conversaciones con agentes de inteligencia y diplomáticos estadounidenses en la capital mexicana, donde se discute un escenario de transición económica sin colapso político, evitando un desenlace similar al de Nicolás Maduro en Venezuela. La propuesta central del régimen sería permitir la entrada de empresas estadounidenses en sectores estratégicos como energía, turismo, banca y telecomunicaciones, hoy dominados por conglomerados militares, a cambio del levantamiento progresivo del bloqueo económico impuesto por Washington.
La presión de Estados Unidos se ha intensificado tras la caída de Maduro y la captura de este en Nueva York, lo que ha llevado a la administración de Donald Trump a advertir que Cuba podría ser considerada cómplice de narcoterrorismo y, en consecuencia, enfrentar una escalada militar similar a la de Caracas. Ante este escenario, La Habana ha adoptado un discurso más conciliador, ofreciendo cooperación en áreas como terrorismo, narcotráfico, lavado de dinero y ciberseguridad, en un intento de ganar tiempo y evitar una intervención directa.
Analistas señalan que el régimen busca un equilibrio delicado: abrir la economía para atraer inversión y divisas sin perder el control político, mientras Washington exige cambios profundos y una mayor transparencia. La negociación, que se desarrolla en un contexto de escasez, apagones y alta inflación en la isla, podría marcar un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y en el futuro del sistema político cubano.
