El régimen iraní lanzó la madrugada del martes un ataque con drones contra la embajada de Estados Unidos en Riad, capital de Arabia Saudita, provocando un incendio y daños materiales en el complejo diplomático. De acuerdo con el Ministerio de Defensa saudí, al menos dos vehículos aéreos no tripulados impactaron en las inmediaciones de la legación estadounidense, mientras las defensas aéreas interceptaron varios drones adicionales dirigidos al barrio diplomático.
La embajada de Estados Unidos confirmó el incidente, pidió a la población mantenerse alejada de la zona y anunció el cierre de sus instalaciones por “motivos de seguridad”. Además, emitió órdenes de “refugiarse en el lugar” para ciudadanos estadounidenses en Riad, Yeda y Dhahran, en medio de una ola de ataques atribuidos a Irán contra bases y edificios vinculados a Washington en distintos puntos del golfo Pérsico.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que Estados Unidos tomará represalias “pronto” por el ataque contra su embajada en la capital saudí. “Lo sabrán muy pronto”, afirmó, sin ofrecer detalles sobre el tipo de respuesta que evaluará Washington, aunque aseguró que el ejército estadounidense está “haciendo mucho daño” a las fuerzas iraníes y consideró “poco probable” un despliegue masivo de tropas terrestres.
El ataque a la sede diplomática en Riad se produce en el contexto de una escalada regional tras los bombardeos coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en territorio iraní, que Teherán ha prometido vengar. Analistas advierten que la ofensiva contra la embajada y las amenazas cruzadas entre Washington y Teherán elevan el riesgo de una confrontación directa de mayor envergadura en Oriente Medio, con posibles repercusiones en la seguridad energética y la estabilidad global.

