António José Seguro, candidato respaldado por la izquierda, ganó la segunda vuelta de las presidenciales de Portugal con el 66,82% de los votos frente al 33,18% obtenido por André Ventura, líder del partido de extrema derecha Chega, con el 99,2% del escrutinio completado. Seguro logró 3.480.158 votos, superando el récord histórico de apoyo que ostentaba Mário Soares desde 1991, y se comprometió a “ayudar a servir” a los portugueses desde la Presidencia de la República.
Ventura reconoció su derrota, subrayó que aumentó significativamente su votación respecto a las legislativas y a la primera vuelta, y afirmó que seguirá trabajando para convencer al país de la necesidad de un cambio, señalando que “cuando habla el pueblo, el pueblo es soberano”. El presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, lo felicitó por teléfono y anunció que recibirá a Seguro, mientras que el primer ministro conservador Luís Montenegro prometió plena cooperación institucional para garantizar estabilidad política, económica y social.
Líderes europeos como Ursula von der Leyen y António Costa destacaron la victoria como un triunfo del “humanismo” y de los valores constitucionales, resaltando la “resistencia democrática” de Portugal pese al fuerte temporal que marcó la jornada electoral. La participación fue del 50,11%, con un 3,17% de votos en blanco y 1,78% nulos, en unos comicios en los que más de once millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas.
