Los exportadores peruanos de productos agrícolas tendrán la posibilidad de recuperar los aranceles adicionales del 10% pagados en Estados Unidos, luego de que la Corte Suprema de ese país declarara ilegales los gravámenes aplicados entre abril de 2025 y febrero de 2026 bajo la figura de “Liberation Day tariffs”. El recargo afectó principalmente a envíos de arándanos, uvas, cítricos y espárragos, productos que representan más del 60% de la canasta agroexportadora peruana hacia el mercado estadounidense.
La sentencia del máximo tribunal estadounidense concluyó que la norma utilizada por la Casa Blanca no era la vía adecuada para imponer estos aranceles adicionales, al tratarse de un gravamen asimilable a un impuesto que requería autorización expresa del Congreso. Esta decisión abre la puerta a la devolución de los montos cobrados de manera ilegal, pero solo a favor de aquellas empresas que demuestren que asumieron efectivamente el pago mediante liquidaciones y documentación aduanera ante la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).
Especialistas en comercio exterior explican que la mayoría de los agroexportadores peruanos opera bajo la modalidad de libre consignación, esquema en el que el exportador asume todos los costos hasta la internación del producto en Estados Unidos, por lo que serían los principales potenciales beneficiarios de los reembolsos. No obstante, advierten que el procedimiento será complejo: las empresas cuentan con un plazo de 180 días para presentar protestas formales ante la CBP, revisar sus liquidaciones y, en muchos casos, gestionar cesiones de derechos (Assignment of Rights) cuando el importador de registro no coincide con el exportador peruano.
Pese al fallo favorable, el escenario no está despejado a futuro, ya que el gobierno estadounidense ha introducido un nuevo arancel general del 10% amparado en la Sección 122 del Código de Comercio de 1974, que solo puede mantenerse por 150 días salvo prórroga del Congreso. Analistas advierten que, aunque la devolución de lo ya pagado aliviaría parcialmente las pérdidas, la persistencia de recargos arancelarios podría seguir afectando la competitividad de los productos peruanos frente a otros proveedores en el mercado norteamericano.

