Las mujeres con diabetes tipo 2, prediabetes o elevada grasa abdominal sufren un aumento mucho mayor del riesgo de fibrosis hepática que los hombres con los mismos factores de riesgo, según un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open. La investigación, basada en datos de casi 6.000 adultos, muestra que el perfil cardiometabólico femenino es más vulnerable al daño en el hígado cuando se rompe su equilibrio metabólico.
Un riesgo que se multiplica más en ellas
El trabajo, liderado por la Universidad del Sur de California, revela que una circunferencia de cintura alta multiplica por 11 las tasas de fibrosis en mujeres, frente a un incremento de cuatro veces en los hombres. Del mismo modo, la presencia de diabetes o prediabetes eleva 2,8 veces el riesgo de cicatrices hepáticas en la población femenina, mientras que en varones el aumento es de 1,4 veces.
Cuando se combinan dos o más factores cardiometabólicos (como obesidad abdominal, alteraciones de la glucosa e hipertensión), la probabilidad de fibrosis se dispara 8,4 veces en mujeres, frente a 2,6 veces en hombres, según los autores. “Controlar estos factores no solo es vital para el corazón, sino también para el hígado”, advirtió la investigadora Jennifer Dodge, responsable principal del estudio.
Del hígado graso a la fibrosis avanzada
La fibrosis hepática es la acumulación de tejido cicatricial en el hígado, frecuentemente asociada al hígado graso no alcohólico, que puede progresar a cirrosis y cáncer hepático si no se interviene a tiempo. En personas con diabetes tipo 2, la prevalencia de hígado graso puede llegar hasta el 70%, y la combinación con obesidad abdominal y dislipemia acelera la evolución hacia formas más graves de enfermedad hepática.
Investigaciones previas ya habían identificado en mujeres factores como la edad mayor de 60 años, un índice de masa corporal elevado y un perímetro abdominal igual o superior a 88 centímetros como elementos clave asociados a fibrosis avanzada. El nuevo estudio refuerza esa evidencia y añade que, a igualdad de factores de riesgo, el impacto relativo sobre el hígado es más agresivo en ellas que en ellos.
Diferencias biológicas y alerta clínica
Los autores apuntan a diferencias en sensibilidad a la insulina y metabolismo de la glucosa entre hombres y mujeres como posible explicación: las mujeres suelen tener una mayor sensibilidad a la insulina, pero cuando desarrollan intolerancia a la glucosa o diabetes, la pérdida de esa ventaja podría traducirse en un daño hepático más intenso. Además, la distribución de la grasa corporal —con un papel central de la grasa abdominal— podría modular de forma distinta la inflamación crónica que daña las células del hígado.
Los especialistas advierten de que, históricamente, la enfermedad hepática avanzada se ha percibido como más frecuente en hombres, lo que puede haber llevado a infradiagnosticar el riesgo en mujeres con factores metabólicos. Por ello, recomiendan a los clínicos mantener un umbral más bajo para solicitar pruebas de imagen y analíticas específicas en pacientes mujeres con diabetes, obesidad abdominal o varios factores de riesgo cardiometabólico.

