La anunciada desactivación de los equipos especiales marca un punto de quiebre en la investigación de casos emblemáticos y abre interrogantes sobre el futuro institucional de los fiscales más cuestionados de la última década.
La decisión de desactivar los equipos especiales del Ministerio Público, anunciada por el fiscal de la Nación interino, Tomás Gálvez, redefine el mapa interno de la Fiscalía, establece un nuevo modelo de investigación y coloca bajo escrutinio el futuro funcional de Rafael Vela y José Domingo Pérez. La medida, que se hará efectiva desde el 6 de enero mediante resolución administrativa, alcanza a los equipos dedicados a los casos Lava Jato, Cuellos Blancos del Puerto y Eficcop, cuyas funciones serán absorbidas por fiscalías especializadas del organigrama regular. El fin de una etapa en el Ministerio Público Gálvez confirmó que la decisión fue adoptada en la tercera semana de diciembre, tras una evaluación interna sobre el desempeño y los resultados de estos grupos creados en contextos excepcionales.
“Ya están disueltos, prácticamente. El viernes (19 de diciembre) se ha tomado la decisión de disolver los equipos. La resolución, como estos se han considerado ‘reyes’, vamos a hacerlo el ‘Día de la Bajada de Reyes’, pero no por bajada de reyes a Jesucristo, sino porque bajamos a los ‘reyes’, (a) todos los equipos especiales. Todos han servido para lo mismo”, sostuvo en Milagros Leiva, Entrevista. El fiscal interino remarcó que los casos no quedarán paralizados, sino que pasarán a manos de fiscalías especializadas, bajo criterios de jerarquía y control institucional. Críticas al modelo de equipos especiales Desde la jefatura del Ministerio Público se sostiene que estos grupos no lograron los objetivos trazados y generaron distorsiones internas en la estructura fiscal. “Yo he dicho desde el primer momento que vamos a desactivar los equipos especiales porque no han dado resultado (…) Desgraciadamente, con los grupos especiales llegó el encubrimiento y la impunidad, así como la persecución al Ministerio Público”, afirmó Gálvez. Según su postura, el nuevo esquema busca devolver el protagonismo a las fiscalías ordinarias y fortalecer la institucionalidad sin figuras concentradoras de poder. ¿Qué pasará con José Domingo Pérez? En el caso del fiscal provincial José Domingo Pérez, Gálvez adelantó que, luego de la disolución del Equipo Especial Lava Jato, regresaría a su fiscalía de origen. “Ya vamos a tener paz, porque vamos a quitarle el poder del cual hacía mal uso a través del Equipo Especial Lava Jato. Va a pasar de acá a su fiscalía y, eventualmente, será investigado si es que hay alguna sospecha de comisión de un delito”, declaró. Añadió que el fiscal continuará su carrera sin el nivel de exposición mediática que caracterizó su desempeño en los últimos años. “Va a pasar a su fiscalía y no tendrá los reflectores que ahora tiene”, sostuvo. El escenario de Rafael Vela Rafael Vela, coordinador del Equipo Especial Lava Jato, también enfrenta un punto de inflexión tras la eliminación de estos grupos de trabajo. Días atrás, el propio fiscal reconoció que evalúa su permanencia en el Ministerio Público, en función de la nueva coyuntura institucional.
“Siempre se abre un proceso de reflexión (…), y si uno tiene aún sentido de pertenencia (…), sí es una posibilidad (renunciar), sin duda”, manifestó. Hasta el momento, no existe una decisión formal sobre su continuidad, aunque su futuro quedará supeditado a las decisiones administrativas y a la redistribución de funciones. Reordenamiento de investigaciones emblemáticas La Fiscalía ha señalado que los casos Lava Jato, Cuellos Blancos y Eficcop continuarán bajo competencia de fiscalías especializadas en corrupción y crimen organizado. Este reordenamiento busca garantizar la continuidad de las investigaciones sin estructuras paralelas, apostando por un esquema más alineado al diseño orgánico del Ministerio


