El tratado Nuevo START, el último gran acuerdo de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia expiró este jueves 5 de febrero de 2026 sin que ambas potencias lograran acordar una prórroga o un nuevo marco que lo sustituya, dejando sin techo verificable a los arsenales estratégicos más grandes del mundo.
Firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev, el Nuevo START limitaba a cada país a un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas, así como a un número concreto de misiles balísticos intercontinentales, submarinos de lanzamiento de misiles y bombarderos estratégicos, además de establecer un sistema de inspecciones y transparencia mutua. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania en 2022 y el deterioro de las relaciones entre Washington y Moscú debilitaron el pacto, y en 2023 Vladimir Putin anunció la suspensión de la participación de Rusia, lo que paralizó las inspecciones y redujo la confianza entre ambas partes.
En los meses previos a la expiración, Moscú propuso una prórroga de un año y la posibilidad de un nuevo marco basado en compromisos voluntarios, mientras que Estados Unidos insistió en que cualquier acuerdo futuro debería incluir también a China, actualmente fuera del régimen de control nuclear bilateral. Estas diferencias impidieron cerrar un entendimiento, y el tratado ha quedado sin renovar, lo que abre la puerta a que Washington y Moscú aumenten sus arsenales sin límites formales ni mecanismos de verificación.
Analistas y organizaciones de desarme advierten que el fin del Nuevo START eleva el riesgo de una nueva carrera armamentística nuclear y hace del mundo un lugar “menos seguro”, al eliminar el último pilar de confianza entre las dos mayores potencias nucleares. La coalición Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), premio Nobel de la Paz en 2017, ha advertido que, sin este techo, el escenario se vuelve más volátil y aumenta la probabilidad de errores de cálculo en medio de tensiones geopolíticas crecientes.
